martes, 20 de diciembre de 2011

Sólo esta vez





La amistad entre Berenice y Carolina a existido desde hace bastante ya. Mujeres diferentes, tendencias y gustos de la misma naturaleza y un amplio deseo de más, ambiciosas...

Caro, de tes blanca y cabello oscuro, lacio en su mayor parte y quebradizo en sus caídas. Sonrisa encantadora acompañada de inocencia en su mirada. Es ella la confiada, la que siempre engañan y usan... La pobre lastimada. Su cuerpo es fácilmente admirado pues es de proporciones estupefacientes y curvas marcadas con señalizaciones de peligro; esto no evita que la joven sea maltratada o por lo menos engañada...

Bere, por otro lado, es morena, de facciones fuertes pero proporcionalmente hermosas en su rostro. A diferencia de Caro, la mirada de Bere, inmediatamente te dice que a ella no la engañas a menos que te lo permita... Confiada con precaución e inocente malvada, una de las criaturas más seductoras que han cruzado los caminos del hombre y quizá una de las más fatales. Su cuerpo es de curvas poco pronunciadas, no tan voluptuosa como su amiga pero con mayor atracción gracias a sus encantos psicológicos... Y sus maravillosas piernas también ayudan...

Estas mujeres son muy unidas y las conozco, ni bien, ni mal... Sólo las conozco y hoy, les contaré una historia, una que no presencié y ni siquiera escuché... Sólo puedo decirles que la sé, que los ojos de ambas me lo contaron y ahora se las contaré a ustedes.

Hace unos meses Caro había terminado con su novio y enamoradiza como es, cayó en las garras de un par de depredadores más y Bere, un poco impaciente, consolaba a su compañera cada vez que esto sucedía con la ingenua esperanza que no sucediera nuevamente.

Berenice, por otro lado mantenía una relación "estable" y hablo entre comillas por las reacciones inestables de dicha pareja. El muchacho que acompañaba el paso de Bere ignoraba completamente las andanzas de su pareja. Ésta, por su lado, era no enamoradiza si no fácilmente distraída por distintos seres... Nada de relevancia total en realidad.

Estas jóvenes se juntaron una tarde  a platicar sobre una que otra tontería, hubieron risas y temas serios pero siempre con la ligereza con la que las amigas manejan sus conversaciones. Fue entonces que una abrió la boca y los aires se hicieron pesados.

- Puedo besarte? -

Preguntó con gran curiosidad Carolina...

En respuesta a esto, Berenice frunció el ceño, abrió la boca y tras unos momentos, que por la tensión parecieron ser eternos... Finalmente habló.

- Por qué habrías de querer besarme? -

Berenice comenzó a pensar en diversas teorías y mientras lo hacía, sus músculos se tensaron, cruzó las piernas y mordió sus labios. Por alguna razón la idea no la molestaba, es más, estaba tentada por la sugerencia, por la pregunta de aquella mujer frente a ella. Su mirada se prendió y al hacerlo incendió todo su cuerpo...

"qué me pasa? Qué estoy haciendo?"

Pensó la pobre bastante confundida... Ya habían pasado 2 segundos desde su respuesta.

- Porque recientemente me he sentido confundida y sólo quiero confirmarlo... Creo que me gustas Bere y quiero besarte. -

Por alguna razón esta respuesta sólo intensificó esos deseos que únicamente ella conocía internamente.

Llegaron a su cabeza un millar de pensamientos entre los cuales estaba la disyuntiva de aceptar o declinar dicho ofrecimiento, la mente le daba vueltas, las ideas llegaban y como tal eran desechadas hasta que llegó un impulso, un impulso que tan sólo pudo obedecer, sin saber qué hacer se permitió no pensar y solamente actuar...

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9... Diez segundos...

Sus labios estuvieron juntos durante esos segundos, se acariciaron y cada pequeña grieta se llenó con la boca ajena hasta que con pasión y ternura, Berenice introdujo su lengua en la boca de Caro, causando así estremecimiento en todos sus cuerpos, ambos pidiendo más que los segundos ahora contados, tan sólo son segundos, pero aquel que haya vivido momentos con tanta pasión sabe que son eternos y a la vez se nos acaban en demasiado poco tiempo.

Se separaron, las miradas se encontraron y con bocas abiertas y deseosas, con miradas lujuriosas, Caro rompió el silencio.

- Te gustó? -

Bere pensó por un segundo y con resolución dijo mientras asentía con la cabeza.

- Me gustó...  Pero sólo esta vez ok?-

Tania








-Frustración... Un sentimiento por el cual todos hemos pasado. El amor de mi vida se ha ido, la he dejado ir y mayor error en mi vida, no he cometido.

La veo frente a mi, a un lado de mi... Cabello oscuro, piel tersa y morena. Canela en tus ojos, azúcar en tus labios y sal... Sal en tu corazón.

Siento que pierdo el tiempo mirándola, siento que mi vida se acaba cada segundo en el que ella no está conmigo... Siento frío, frío... Pero hay un calor. Un calor para seguir adelante, mi odio... Mi odio a ti amor mío, mi despecho y desamor por tu cuerpo. Mis deseos de tomar tus piernas y acariciar tus muslos; besar tus pechos y morder tu cuello mientras te hago el amor con tanta pasión que sólo podrás sentir lo que has perdido... Lo que has dejado ir preciosa.

Te odio por eso, porque nunca lo llegaste a sentir, porque no me dejaste mostrarte ese amor, porque fuiste impaciente... DIOS!!!! Cómo te odio???!!! Eres lo peor de mi vida, eres lo mejor de ella. Eres un cigarro de segunda mano, eres el olor antes de la lluvia... Eres mi amor... Eres mi odio... Eres mi reflejo.

Hasta ahora sé, tú que siempre me ves, gorda... Horrible!!! Por qué haces esto? Intento amarte, busco hacerte el amor, busco complacerte pero ya no puedo más.

Dejé ir a quién soy en realidad y ésta es quién ahora se refleja. Pero no durará para siempre, no permanecerá por el resto de mis días... No más, esta enfermedad, este vacío acabará.

La falta de amor, falta de comida, la falta de querencia, falta de familia... No tengo armas para defenderme, no tengo cubiertos. Este mal, este desorden, mal que me hace llorar y sufrir, mal que me hace perder la cabeza... Mal que se acabará tarde o temprano, porque puedo superar, con ayuda, con apoyo.

Venceré estas ideas, venceré a la anorexia y lo haré acompañada... Nada me detendrá!-

Tania dio un paso al frente sin observar la jeep liberty que, intoxicada, iba a una velocidad contra reglamentaria directo contra ella...

Un zapato de tacón negro, una idea, una convicción... Una mujer en el pavimento...

El otro

El otro

La noche empieza con el anuncio del búho y el canto del lobo... Otra noche más.

A un lado de mi, la mujer, la mujer que me ha cambiado la vida y que siempre buscaré hacer mía. Su piel es tersa y mulata, los labios son carnosos pero delgados; bellísimos labios! Su cabello danza en el aire al caminar adornando así su paso con el maravilloso olor de su ser... Y el roce con su cuerpo, oh! Cómo no añorarlo? 

Sufro al verla, sufro al sentirla pero no hay mayor goce en esta maldita vida... Que escucharla llamar mi nombre al aire.  

Es esta mujer la que me ha convencido, es ella quién me ha conmovido y es por ella que he decidido estar en las sombras... Pues mi mujer, se debe a alguien más.

A un lado de mi, la mujer...

No es su lugar, no debe estar y yo debería ser el primero en quitarle, pero no puedo controlar este deseo y fascinación a su ser. 

Oh flamantes espíritus! Oh sempiternos gemidos! Díganme qué debo hacer en este momento aciago!

La destruyo? NO!! 
La poseo? Cómo podría no quererlo? Es mi sueño, es mi calma y deseo. Si acaso tuviera una vida, sería de ella... Pero no debo moverme sin pensar.

Quizá?... Tal vez pueda!... Si, debería deshacerme del problema debería mat... 

Ella despierta, se me ha ido la noche. 

Le veo los ojos a mi sueño y las ideas desvanecen, cafés, profundos y sinceros... Sé que me querrán como se supone que lo hagan... Debo ser paciente, sólo seré el otro...

sábado, 26 de febrero de 2011

Tango del Silencio



Tus ojos, canela pura, me encuentran al otro lado de la sala pero, no emiten seña alguna de interés, simplemente recorren el recinto si prestar total atención a las diferentes criaturas y costumbres que se han albergado tan intrínsecamente en este espacio.

Mientras camino en medio de humanos y muebles, me acerco lentamente a las bebidas pero no sin antes buscar tus rosados labios, sonrientes, pero sin expresión verdadera. Inmediatamente el baile y la música de mis pensamientos toman el ritmo de mi corazón que, cual bandoneón argentino, canta a un compás de tangueo y seducción, pero no se elimina la duda, de si dicho tango sea un fracaso total.

Al igual que el resto de los seres presentes, tengo un interés, pero el mío va más allá de la carne, del placer... o de la simple compañía. Mis ideales son superiores y por ello casi imposibles. La pista de baile está frente a nosotros y  la pieza me lleva en un andante un tanto moderatto pero siempre creciendo.

Paso tras paso los violines en escena me acompañan. Cada vez más intensos, cada vez más stacatto. Acaban los requintos de la guitarra acompañante dando pie a un forte en mis intenciones. Sin embargo, al momento en el que tu mirada se encuentra con la mía, mis intenciones caen en un súbito piano y de ahí prosigue un diminuendo hasta que mi pieza pierde toda la fuerza antes obtenida, solo sigue el piano de mis pensamientos tocando acordes menores y "b" moles de preocupación.

Mis palabras se quedan mudas, como si mi orquesta hubiera tenido una terrible tragedia y todo el escenario hubiera caído encima de ellos... las dudas me invaden y me pregunto si habrá sido buena idea dirigir este concierto y bailarlo al mismo tiempo... seguramente no. Quizá haga falta un Da cappo...

Pero al ver tu sonrisa, ahora expresiva, seductora y compasiva, me llenan los compases incesantes del bandoneón, las emiolas y los calderones marcados en la partitura mi boca, entonces mis palabras fluyen y attacan con emoción las entradas marcadas por el director. 

Mientras se llega al finale la unión de ambas melodías, la de ella y la mía, comienzan a ayudarse con percusiones que provocan un ambiente excitante y elegante al mismo tiempo. Nuestra música se acaricia la una a la otra e intercambian notas como si de besos se tratara. Los compases y sistemas se entrelazan y las orquestas, completamente diferentes, mueven asientos e instrumentos.

Las afinaciones de nuestras tesituras conjugan la una con la otra compensando las fallas de los individuos. Las cuerdas de los violines sólo causan deseo y un acercamiento desafortunado al desenlace, guiando compás por compás, a ambos directores. 

Con un mezzo forte en el piano y un cambio en la armadura, el éxtasis y clímax de este concierto llega a los intérpretes, que no podemos contener al maravilloso sentimiento de inspiración que nos inunda mientras que regresábamos a la sala inicial. 

Nuestros cuerpos no se tocan, las miradas no se despegan, pues ambos escuchamos lo que nuestra orquesta logró. Entonces rompí el silencio entre nosotros:

- Hola, me llamo Edgar, y ¿tú?-
- Estefanía...-


 "Esos ojos que me miran, que me dejan sin aliento, que me encierran en las notas de este tango del deseo... es tu aroma que acaricia este cuerpo que se mueve al ritmo de tus besos".

- El Cuervo de Poe (Tango del deseo) -

miércoles, 6 de octubre de 2010

Mariana

Intenté escribir algo poético o inspirador... me temo que mis sentimientos no me permiten hacerlo. Las lágrimas llenan mi alma y sinto frustración en cada puño.

Sólo puedo decir Mariana, un placer conocerte y llegar a ser llamado "amigo".

Te quiero mucho... Por favor despierta, todos queremos ver esos ojos verdes otra vez, y si no, espéranos, vamos en camino, pero no pudimos recorrer la distancia que tú en la "carrera de la vida".

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Más que sangre




No sé dónde estoy, sólo sé que voy...

Salí hace un tiempo de tu vida y siento que ya estoy perdido. El camino que he tomado no ha sido malo, mis amistades han mejorado e incluso mi persona, pero no dejo de sentir que este sendero no tiene final.

La inseguridad me invade tras cada paso y nado en un mar infinito y desconocido, sin embargo prefiero estar aquí que en tierra, pues la tierra que dejé... Está desolada. Podría utilizar de metáfora a un bombardero ¿qué sentirá al ir viendo de frente una sociedad, una ciudad y al mirar atrás que sólo hayan escombros y muerte?

Supongo que a pesar de eso uno tiene que seguir viendo hacia el frente, pues cuando uno existe, sin importar la naturaleza del mismo, hay gente que depende de ti, gente que tienes y quieres proteger pase lo que pase. Nunca he dejado de tratar, nunca he dejado de sentir que la familia es mucho más que sólo sangre, mi familia se conforma de la inmediata... Y de mis dos hermanos, de mis dos confidentes y mi amada.

He tenido familia, querdido y traicionada por la misma, luego, yo repetí dichas conductas, una llevó a que se alejaran y la otra me llevó a conocer las palabras amistad y lealtad. Entonces dejé de traicionar, pero no lo hice solo.

Dejé tu vida hace ya un tiempo y lo hice gracias a mis hermanos de vida y no de sangre, a esos que me dio el tiempo y no la genética.

Tu vida de engaños y destrucción se terminó y yo ahora camino honesto y leal. Tengo que agradecer definitivamente a estos dos ya tan mencionados, mir hermanos, Andrés y Ricardo, les agradezco por no permitir que el silencio me separara, por sentarse a mi lado y mostrarme lo que andaba buscando.

Ahora, unidos, como parte de una familia es que nos movemos, nos ayudamos y confiamos. Los tres sabemos de lo que somos capaces, conocemos nuestros "esqueletos" en el armario y no nos aflijimos por ello.

Todos ellos me ayudaron a dejar tu vida, te miro en el espejo y me repudia eso que eras, pero ya no más, ahora soy esto y orgulloso de mí estoy.

Sólo me queda agradecerle "familia" por lo que me han ayudado, ahora los seis buscamos un sentido en la vida, todos amamos y seguimos caminando. Si acaso nuestros caminos nos separan, recuerden... quiénes fuimos y dónde estábamos.


Gracias "Sexagonal Mortal" los amo a todos de diferentes maneras.
Debu, Tex, mis hermanos y lo más cercano que he tenido a un padre.
Ana, Ceci... mis confidentes y Stef, mi amada...
Gracias a todos

jueves, 8 de julio de 2010

Tenshin


Sola... El cuarto es grande, lo suficiente para que una se sienta cómoda. Espero paciente a platicar con mi ángel. Si, un ángel me escucha todas las noches y yo a él. Me cuenta de las maravillas que hay en el cielo y yo le cuento de las cosas terrenales.

Él me dice cómo amaría estar en mi lugar y besar a mi padre en la mañana, a mi madre o a mis amigos, decirle a la gente a mi alrededor que las ama, que comería todos los frutos y todas las carnes. Amaría las caricias del viento sobre su rostro y el sentimiento del agua en sus manos al lavarse. Luego me cuenta del amor de Dios y la belleza del mismo, no importa cuántas veces lo repita... yo no le entiendo, quizá es porque soy humana. Me intenta explicar cada noche pero termina diciendo "No puedo mostrarte el verdadero amor aún...".

Una noche, a la luz de una luna llena y hermosa estaba yo asomada a la ventana esperando a ver si mi amigo celestial llegaba... Pero jamás apareció.

El día siguiente a esa noche fue terrible, mi padre no amaneció y tuvimos que ir a cremar su cuerpo. Todos de negro miraban el cofre que almacenaba sus restos y lloraban o sollozaban ante o sobre el mismo. Me salí de aquel lugar sin querer sufrir más y fue cuando sentí unas cálidas... y a la vez heladas manos sobre mis hombros.

"El amor de Dios es éste mi ángel..." Me dijo de manera amigable pero triste. Le pregunté que a qué se refería, que cómo podría ser esto amor... Y me respondió "Dios ofrece su reino a quiénes más ama... Pero sólo el que lo acepta lo entiende"

Furiosa por los acertijos de mi ángel me volteé y le exigí una explicación, grité y desahogué mis pesares en su ser, simplemente hermoso, de belleza inconcebible o indescriptible para el hombre pero una tristeza de la misma naturaleza en sus ojos.

Le grité que cómo se atrevía a desaparecer la noche en la que más necesité su presencia, que por qué aparecía hasta estos momentos de soledad y dolor... Y luego en mi enojo lo lastimé, preguntando si disfrutaba esto, si le gustaba vernos a lo humanos sufrir, algo que él nunca podría hacer, gracias al "maravilloso" amor de Dios. Me miró y le di la espalda, desde atrás sentí su mirada y lo siguiente que sentí fueron unos brazos a mi alrededor y una voz en mi mente diciendo "Yo sufro por no poder compartir mi amor".

Volteé y le vi de frente a los ojos, se acercó y me besó, primero con duda y sorpresa pensé en quitarme, pero un sentimiento de calor acogió mi cuerpo y sólo pude cerrar los ojos. Al momento de quitarse él se subió al balcón del velatorio y me dijo "Perdón de no estar anoche, fui a pedir mi renuncia para poder estar en la tierra contigo, a cambio me dieron la vida por una vida, no esperé que fuera la de tu padre, así que dejaré ahora esta vida que no me pertenece..."

Tomó un pasó al frente y desapareció de mi vista. Nunca más volví a ver a mi ángel y ese día entendí lo que era el amor...

viernes, 18 de junio de 2010

A tale of real love - Chamber




She was sweet and seventeen
first time from home
he was a stranger
to her and in the town
where they
first met
in a club in Paris
long time ago

This is how the fairy-tale begins
a tale of true love

She'd changed into an angel
shining wisdom and love
when they met again
she'd chosen him to be
her first man
the first time
in tenderness
and warmth

And then they felt real love
as it's meant to be
so deeply, so true
universal and free
without a thought
of distrust
together
they grew

This is how the fairy-tale goes on
a tale of true love

He never thought that this could change
she was a dream come true
he made her a woman
she'd healed his wounds
so their minds
and their hearts
and bodies
were one

But the gods have chosen
another destiny
and after several years
she knew, she had to go
and left him
cause angels
are free
like the wind

Since then, they're separated
still there's this love they had
even though they've taken
separate ways
they belong
together
forever
and always

This is a tale of
real love





sábado, 8 de mayo de 2010

Banqute en familia


La noche ya estaba sobre mí, tan sólo mis pensamientos me acompañaban sentado a un lado de la chimenea leyendo libros de ciencias olvidadas. "Quizá" pensé "mi situación es parecida a la de El Cuervo de Edgar Allan Poe.. quizá lo sea".

Con la vista un poco cansada decidí quitarme los lentes y cerrar mis magníficos volúmenes de inteligencia y conocimientos pérdidos y me dispuse a acompañar a mi amada a la cama... pero antes, un aperitivo.

Al llegar a la cocina vi una copa de vino usada, mi reserva abierta y vertida sobre un filete. "Bueno, no debe desperdiciarse" pensé, y cuando le di el primer bocado me sorprendió el maravilloso sazón que poseía. Un poco dura la carne, lástima.

Agregué unas verduras hervidas al platillo y lo terminé gustosamente. Lavé mis manos y noté una mancha de vino en mi camisa, cosa que no me puso en el mejor de mis humores. Atravesé la cocina, abrí la puerta a pasos flojos y arrastrados caminé por el vestíbulo hasta las escaleras de cedro rojo en el centro del cuarto. Al subir se divide la escalera en derecha e izquierda, los cuartos de estar, juegos y mis hijas de un lado y el mío y el cuarto de mi esposa al otro.

En la intersección de éstas decidí ir a despedirme de mis hijas, básicamente son mi razón de vida y como tales las cuido.

Caminando por el pasillo observé con detenimiento las pinturas de mis ancestros y particularmente me fijé en uno mostrando a mi bisabuelo con su traje de guerra.

La barba blanca prominente y su uniforme negro. Una bella cruz de hierro colgaba de su cuello y sus magníficas medallas se mostraban presumidas en su pecho. Su hombro izquierdo, mostrado al frente, presentaba su rango militar a través de estrellas y flechas.

Iba a continuar mi camino, pero una pequeña mancha en el marco llamó mi atención. El marco, de roble rojo y retoques negros en las puntas tenía unas pequeñas cabezas de león en la parte superior e inferior viendo hacia la derecha e izquierda respectivamente, al parecer, la cabeza inferior estaba entintada. Me acerqué y meticulosamente intenté rasparle la gota y mientras lo hacía descubrí que no sólo era el cuadro, si no que toda la pared escurría y era reciente.

Busqué la causa o prueba de que hubiera tinta en la escena... pro no se encontraba nada por ningún lado. Un poco extrañado me dispuse a entrar al cuarto de mis hijas y me proponía a preguntarles si sabían algo al respecto, pero al tomar la perilla me encontré con que escurría en rojo, un rojo oscuro, vivo... "!Marie y Lyla¡" pensé ya con angustia, le di la vuelta a la perilla y entré azotando la puerta contra la pared buscando a mis hijas con la mirada.

"¿Marie?..." susurré con temerosa voz a una sombra en cuclillas al fondo de la recámara que sostenía un bulto entre sus brazos.

Sin atreverme a hablar más me acerqué con cautela, di un paso, luego otro y otro... Acercándome cada vez más a mi objetivo pero a la vez me tardaba demasiado. Le tomé el hombro y le volteé hacia mí. Marie, tenía sus hermosos ojos pardos abiertos y reflejaban la luz de la luna, su fina barbilla blanca estaba manchada de rojo junto a sus inocentes y magníficos labios. El cabello, normalmente negro y lleno de vida estaba apagado ante un color opaco y maltratado, la misma mancha de la perilla y la pared, misma sustancia en sus labios; en lo más profundo de mí ya sabía qué era dicho líquido, pero me negaba rotundamente a aceptarlo.

Me miró fijamente y torciendo su sonrisa al igual que su cuello me dijo "¿Por qué papá?... ¿Por qué se mancha todo?" SIn saber a qué se refería la tomé de los brazos y ella dejó caer a... mi hermosa Lyla, o lo que quedaba de ella. Su linda mirada inocente se veía sin vida y llena de duda, un miedo inmenso que causaría al más valiente acobardarse y su cabello rojizo, como su padre, estaba como arrancado por manos y manchado en su sangre. Los pómulos estaban cortados y habían sido extraídos completamente en forma de medallones y su mandíbula estaba expuesta en una eterna sonrisa. Sus bellas y pequeñas manos, tersas y blancas, se encontraban ahora pintadas y rotas, los dedos completamente torcidos en formas completamente irregulares y sus uñas estaban rotas o incluso arrancadas. Tenía rasguños en todo el cuerpo y fue despojada de sus ropas...

"¡¿Qué hiciste Marie?!" Por dentro el horror me consumía. La rabia corría por mis venas y la sonrisa de Marie se reflejaba en mis ojos, cada segundo que pasaba me hacía perder más la cabeza, mi conciencia desaparecía y la desesperación llenaba mi mente hasta que tomó posesión de la misma. Tenía la idea de destruir lo que había terminado con la vida de mi bella princesa.

Me levanté y me dirigí hacia la puerta, cerré con llave y busqué debajo de la cama de Marie el bate que utilizaba para ahuyentar animales de la casa y lo apreté con ambas manos. Comencé a temblar de sobremanera y dudé... Dudé durante varios instantes sobre lo que estaba haciendo, "¿Mi bella hija, mi princesa sería capaz de esto?", me pregunté una y otra vez y tras uno segundos de pensarlo, Marie me interrumpió... "Papá, ¿creíste tú, que mi hermana fuese tan hermosa así? ¡Mira! no deja de sonreír".

Ese momento mi temblor desapareció y con todo mi pulmón grité, levanté el bate frente a ella y con todas mis fuerzas lo hundí en su nariz. Escuché los huesos quebrar y hacer contacto entre ellos, se hundían... ¡SE HUNDÍAN! Su despreciable sonrisa se borraba y un alarido de dolor se escapó de boca. "No puede terminar así..." La facilidad que fue la destrucción de su rostro me dio confianza y asco al mismo tiempo. El resto de ella no podía quedarse así, no sería justo ¿verdad? Sus manos destrozaron a mi Lyla, sus ojos la vieron morir y su corazón no se acongojó en lo más mínimo. Nuevamente comencé a golpearle, sus costillas, sus manos y nuevamente su cráneo, Vi como cada una de estas partes sucumbían a la destrucción hasta que hubo un completo y maravilloso silencio...

La bella luna se reflejaba en los ahora cuerpos sin vida de mis hijas. Incluso podrían haberse confundido por un par de hermosas muñecas de porcelana que en un terrible accidente, se habían caído de su estante. Mis pobres amores, una destruida por la enfermedad de su hermana y la otra eliminada por venganza.

"¿Qué dirá mi esposa al respecto?... Seguro no estará contenta y mucho menos entendería que..." Lo que vi en ese momento me atemorizó, el asco recorría mi piel y cada centímetro de mi persona. ¡Su maldita sonrisa seguía completa!¡Cada uno de esos dientes como perlas intactos!

¡Esto terminaría ya!

Salí del cuarto alistándome mentalmente, conseguiría unas pinzas y le arrancaría la sonrisa...

Con el bate firmemente empuñado recorrí el pasillo de cuadros y aunque yo sabía que mis ojos me engañaban, vi a Marie al pie de las escaleras, sonriendo, su cuerpo completamente roto y el cuello torcido de una forma grotesca, el cráneo abierto y las manos completamente rotas. Se paró frente a mí y cínicamente me dijo "Lyla no sonríe papá... ya no". Bajé corriendo las escaleras gritando y planté un golpe de lleno en el tope de su cabeza, más a la luz de un relámpago me encontré golpeando al busto de Atenea que tenía en el recibidor del vestíbulo. Sorprendido, decidí correr hacía la cocina para encontrarme a la bastarda aquella bebiendo del vino de mi mesa. Ignorándole seguí mi camino hacía el cobertizo y la caja de herramientas.

Al llegar estaba todo vacío y no habían señales de ella. Abrí la caja y busqué una llave de "perico" entre martillos, clavos y desarmadores. Al encontrarla observé sus bellos "dientes" y me figuré a mí mismo arrancando los frontales, maxilares, caninos y molares de la boca de mi hija... Sería tan grato.

Mi sueño se vio interrumpida por una voz a mi espalda, una voz burlona que yo quería destruir y al mismo tiempo que su voz pronunciaba mi nombre volteé con el bate en manos y con toda mi fuerza le saqué la mandíbula inferior de golpe y se enterró en la pared.

"¡Por fin! tu endemoniada sonrisa murió, ¡MALDITA! ¿Creíste que podrías acobardarme y gana... eh?"

Sus vestiduras eran diferentes. La tomé del hombro y vi como agonizaba al desangrarse mi esposa... Le había volado la mandíbula y cada uno de los dientes y nervios superiores, la traquea expuesta al aire y su mirada de duda fijada sobre mí. El horror y la culpa llenaron mi alma y cuerpo y mi habla se detuvo completamente. Tan sólo pude abrazarla y mientras ella apretaba mis brazos esperé lentamente a que muriera desangrada.

Ya muerta me levanté y con tantas lágrimas en los ojos que ni podía ver recordé quién... no, no "quién", sino "qué" había causado todos esto. Levanté la cabeza enrabiado con las pinzas en mi mano izquierda y grité; grité con toda mi alma y fuerzas al mismo tiempo que corrí hacia la cocina, el vestíbulo el pasillo de retratos y el cuarto de mis hijas. Esa estúpida sonrisa seguía allí. Tomé mis pinzas, le prensé uno de los dientes frontales con fuerza y jalé mientras le sostenía el cráneo expuesto de la frente.

1... 2... 3... así hasta los molares, je je je.

Por fin, al terminar las paz entró y sentí descanso. Salí del cuarto y caminé hacia el baño. Al entrar, miré el reflejo del espejo y al hacerlo sonreí... "Tienes la sonrisa de tu padre Marie... Debemos cuidarla".

Al salir del baño la policía estaba en la casa, seguro por los gritos los vecinos llamaron para que vieran que todo estuviera bien; mi ropa estaba ensangrentada, así como mis manos y boca, unos dientes en la mano.

Según los reportes policiacos y oficiales, bebí y comí un delicioso banquete de Lyla, le volé los sesos y huesos a Marie, le arranqué la mandíbula a mi esposa, le saqué los dientes a Marie y a mí mismo, después, me los puse... Pero, todos sabemos lo que pasó en verdad... ¿no?




sábado, 3 de abril de 2010

Asesino




Quizá algún día me entienda a mí mismo, quizá nunca lo haga, lo que si sé es que en estos momentos, tras leer un libro de cuyos autores no estoy enterado... se me ha ocurrido la magnífica idea de cometer un asesinato... Si, un asesinato, lo registro en estos momentos porque ningún reporte policiaco podría siquiera acercarse a la belleza y pureza de mi ideal nocturno o de conseguir uno de los sentimientos plasmados en dicha obra...

La... víctima, creo que es el modo más correcto de llamarle, debe se pequeña, de color y vigorosa, una magnificencia palpitante de vida y juventud. La situación no es sencilla, asesinar alguien por el estilo o con dichas descripciones no es fácil... quizá le encuentre en cualquier lugar del planeta, sencillo de ver, pero matarle no será nada fácil. La parte divertida, además del asesinato, es el conocer a la víctima, sus emociones y movimientos, sus gustos y desagrados... pero lo más hermoso es pertenecer a dichos gustos y no sólo eso, sino volverse incluso su gusto y después su amigo pero más adelante... la exquisitez de volverse su amado.

¡Oh dulce sentimiento de pasión y orgullo! ¡Magnífico placer de poseer sus sentimientos y ser el dueño de los mismos! ¿Qué más puedo pedir?... NADA.

La pureza de todo esto está en el sentimiento del asesino ¿eh? Quizá no me entienda mucho en este momento, déjeme explicarle. El tomar una vida no es cosa de niños o de gente enojada, al revés, tiene que ser un adulto y tiene que estar muy contento... Seguramente se está riendo, no lo culpo, la situación se presta para ello. La cosa, querido lector, está en que uno debe disfrutar todo lo que hace, como dice el dicho "el que es gallo, donde sea canta" y eso es muy cierto... siempre y cuando se disfrute "cantar"... No cualquiera puede llegar y asesinar, ¡eso no se hace!, es de muy mal gusto y mucha falta de respeto a los que lo disfrutamos; perdone, estoy mezclando sentimientos propios y eso es un grave error.

Regresando a mi asesinato, el ser que he elegido es de mi total agrado, de hecho, convivo con él todos los días sin falta y de hecho, por así decirlo, me mantiene vivo. Algunos se preguntarán ahora "¿entonces... por qué matarlo?" es muy simple, a pesar de que me mantiene vivo, me hace sufrir, me daña, cada vez que me acerco a alguien se pone celoso, me lastima y todavía me pide que me calme... El día en el que le dije que amaba a una señorita la criticó hasta morir, aún en estos momentos me dice que no vale la pena sufrir por ella y que debería destruirla. "Lo haz hecho antes, ya haz lastimado a mucha gente ya haz traicionado a tantos antes de ella... hazlo otra vez" me dice todo el tiempo y yo me rehuso a aceptar dichas palabras... de hecho, me están cansando ya y planeo ponerles fin.

La manera en la que voy a hacerlo es interesante, ¿por qué?, porque tengo que abrirme el torso... Si lector, abrir mi pecho. Aquel que planeo asesinar no es nadie más que mi corazón, mi palpitante amigo que no hace más que dañar.

Al tomar mi corazón, mezquino desgraciado, no puedo hacerle saber el por qué de mis acciones, parecería que me encuentro confesándome por remordimientos, pero si lo miro fijamente... hay una gota corriendo por uno de sus lados... ¿Lágrimas?

¿Es ahora vil porquería viviente que decides llorar? ¿Es cuando te van a destruir momento para arrepentirte? ¡No lo creo! Maldito engendro, todas esas veces que te pedí ayuda, todos esos momentos en los que te pedí amar y te rogué me dejaras ser quien soy, ¿crees que no importan? ¿Que seguiré mi vida como si nada ya que te tengo en mi poder?... No lo creo.

Al levantar el brazo y prepararme para aplastarle escucho una voz detrás mío y una mano tersa que toma mi brazo para después léntamente bajarla a la altura de su bella cara. Pregunto de quién se trata y de cómo se atreve a interrumpirme; ella sonríe, toma mi corazón y lo vuelve a introducir en mi pecho como ignorándome.

Ofendido me preparo para hablar pero con sus labios ofuzca mi intento y un tanto sorprendido mi razón no dicta acciones o posibles respuestas, sólo me quedo quieto, sin hacer un sólo movimiento como si estuviese congelado. Al retirarse ella, mi cuerpo busca una pregunta o alguna palabra para describir mis pensamientos pero nada sale. Por fin pienso algo pero antes de poder proyectarlo siento un movimiento extraño, un sentimiento nunca antes conocido por éste pobre cuerpo.

Siento un calor interno que me va consumiendo por dentro de mi alma, se siente bien, pero tengo miedo. Las reacciones en cadena que éste causa son inesperadas e insólitas, sin embargo agradables.

Después de un momento me doy cuenta que siento dolor, cada paso que ella da lejos de mí se convierte en una tortura, cada centímetro que se mueve lejos de mí me causa preocupación y empiezo a extrañarle, mi corazón se mueve y me grita desesperadamente que no la deje ir, pero yo no respondo y desaparece de mi vida.

"¿Fue por esto que querías asesinarme? ¿Porque querías que te dejara sentir y cuando lo hago lo desperdicies?.... Quizá después de todo si seas un asesino...


lunes, 22 de marzo de 2010

Do not reject me in my old age


Esto de verdad es tener voz de hombre, ojalá disfruten
esta canción, es una de mis favoritas.
Mis respetos a Vladimir Pasuikov

viernes, 8 de enero de 2010

Lienzo de Vida



No creo que haya un mayor temor para un artista que el encontrarse frente a frente con su hoja, lienzo o alguna otra superficie para su arte, completamente en blanco.

Se muestra en ella una infinidad de probabilidades, millones de ideas transcurren la mente, pero seleccionar sólo una de ellas se convierte en una guerra intrínseca de la cual no se puede escapar. A veces, el artista en su indecisión toma múltiples ideas, pero no completa ninguna, dejando así una combinación de estilos y formas poco acertadas. Luego, tras darse cuenta que no es nada de lo que había pensado, se reconforta creyendo que "creó algo nuevo..."

Otros más buscan la innovación en las superficies y materiales, las ideas son claras y podrían plasmarlas fácilmente, pero no, deben encontrar un modo diferente. Es entonces cuando a un artista se le ocurrió cambiar a los actores de teatro y plasmarlos en una pantalla, pero no todos consiguen un cambio tan grato... Algunos decidieron cambiar el mármol por unicel y plástico, la pintura por soya o salsas y los lienzos en servilletas.

Siempre, los artistas, hemos querido escapar de esa superficie en blanco, pero aun innovando nos la encontramos mofándose y esperando con una sonrisa a que demos la primer pincelada, palabra o tallada y que nos diga burlona "¡Uy! Ya te equivocaste..."

Otros, ya en una desesperación completa, le intentaron dar arte a la muerte, decir que "morir es un arte" y así evitar sus lienzos; aun así les pidieron plasmar sus palabras en papel para que no fuesen olvidadas... Después de eso, creo que varios lograron cumplir su "arte" en el miedo.

Cada vez más artistas pierden el hilo de su vida al buscar el "verdadero arte"; incluso algunos han llegado a llamar arte a la pornografía, olvidando así la belleza del cuerpo humano al desnudo e incluso el erotismo. Se comenzó a degenerar cada vez más eso y con ello la vida de las personas que les rodeaban y no practicaban el arte.

Incluso yo comencé a creer durante un tiempo que el arte podía ser cualquier cosa, pero hasta hace unos meses comencé a enamorarme del "verdadero" arte. Quizá para estos momentos, mi paciente lector, debe estar un poco harto de la palabra "arte" entiendo que se repite demasiado, pero es justo ahí donde está mi punto. El arte no es el lienzo donde se colocaron pinturas, no es el edificio de magníficos pilares y cúpulas de oro, el arte jamás aparecerá ante nosotros si lo buscamos en objetos...

El arte, es plasmar la belleza y los sentimientos de uno mismo en su obra, es conocer lo hermoso de la mente y dejar que otros lo sientan y, corríjame si me equivoco, pero no hay mayor arte que el amar lo que se hace.

Quizá no mucha gente vaya a estar de acuerdo conmigo, pero creo que vivir, y me refiero a vivir verdaderamente, es la mejor obra de arte que uno pueda realizar. Si se ama la vida, si se ama a una persona e incluso a uno mismo, puede usted conseguir dicho éxtasis y pasión.

Podría jurarle lector que cada pincelada que usted da en su lienzo de vida, no es un error, es cada experiencia, cada sentimiento y cada aprendizaje que tiene y que comparte usted, o que a veces, coopera alguien más.

Y tan sólo para terminar estimado lector, es normal que todos tengamos miedo a esos espacios en blanco en el lienzo, pero no hay que intentar cubrirlos con mil ideas a la vez, lo importante es llenarlo y unirlo con los lienzos de los artistas que nos rodean, a veces, como mencioné antes, dejar que otro artista ponga su marca en el lienzo y en determinadas ocasiones, dejar que se lleven parte del mismo.

El arte de todo lienzo es cómo fueron hechos... no cómo se terminaron, porque finales hay uno, pinceladas... infinitas.

miércoles, 6 de enero de 2010

Temperature Extremes

+ 20º - Greeks put on sweaters (if they can find them).
+ 15 º - Hawaiians turn on the heaters (if they have them).
+ 10 º - Americans shake, Russians are planting cucumbers.
+5 º - You can see your own breathing. Italian cars don't start.
0º - Water freezes in America, in Russia it thickens.
- 5 º - French cars don't satrt.
- 10 º - You're planning a vacation to Australia.
- 15 º - Your cat insists in sleep in your bed. Norwegians put on sweaters.
- 18 º - New York landlords turn on the heaters. Russians make their last seasonal picnic.
- 20 º - American cars don't start. People in Alaska start wearing long-sleeves.
- 25 º - German cars don't start. Hawaiians are dead...
- 30 º - Politicians start talking about homeless people. Your cat INSISTS in sleeping in your pajamas.
- 35 º - Too cold to think. Japanese cars don't start.
- 40 º - You're planning a 2-week hot tub bath. Sedish cars don't start.
- 42 º - Transportation stops in Europe. Russianseat ice cream on the street.
- 45 º - All Greeks are dead. Politicians really start doing something for the homeless.
- 50 º - Your eyelids start sticking when you blink. In Alaska, people close the window in the bathroom.
- 60 º - White bears start moving south.
- 70 º - The Hell froze...
- 73 º - Finnish special services evacuate Santa Claus from Lopland. Russians wear earmuff hats.
- 80 º - Lawyers put their hands in their own pockets.
- 114 º - Ethyl alcohol is freezing, Russians unhappy...
- 273 º - Absolute zero, atomic movement stops. Russians wear boots.
- 295 º - 90 % of the planet is dead. Russian soccer team becomes the world champion.


miércoles, 25 de noviembre de 2009

Heme aquí


Heme aquí, lidiando con la cuita que el hado me ha impuesto. Vagando por las calles de una ciudad que no tiene idea de mi existencia. Una ciudad que vive de vicios, de querellas y de oprobios. Nadie tiene mayor interés que el que tiene por sí mismo. Ensimismado y aún caminando sin rumbo, cruzo mi camino con quien reclama ser un prócer personaje, un sempiterno ser, me he encontrado con la única persona que representa el cesar de la vida, la Muerte.

En figura de la que alguna vez fue una bella mujer pero que el tiempo le otorgó la raquítica apariencia que hoy porta, aunque conservando un espíritu núbil y cierta lascivia. Solamente puedo contemplarla quietamente, fijando mi mirada en sus ojos, tan vacíos, y observar lo único que desea; pude ver el vehemente deseo por poseer mi alma. Aquello que muchos religiones deifican y llegan a reclamar como nuestro; aquello en lo que nunca creí pero siempre presentí que se encontraba dentro de mí, por fin me iba a ser arrebatado.

̶ ¿Qué quieres?

Fue lo único que pude decir. Estúpida pregunta, ya sabía la respuesta.

̶ Quiero liberarte.

̶ ¿Liberarme, de qué?

Y con una voz de susurro, apenas la escuché decir:

̶ Liberarte de la dependencia de tus huesos, de una corazón, del aire y del yantar para vivir. Quiero cesar tu existencia en esta realidad, que tu familia llore en las exequias que te dedicarán y llenen su mente con preces para tu eterno descanso.

Con lágrimas queriendo salir de mis ojos, respondí:

̶ Pero, ¿por qué quieres que muera? Aún me quedan años para vivir, ¿o no?

̶ ¿Vivir? ¿Puedes llamarlo “vivir” en este mundo de ingente sufrimiento, con tu maldita depresión eterna? Simplemente eres patético, no eres digno de tu alma.

̶ ¡¿Qué dices?! En ningún momento he tratado de ofenderte, y pensar que en alguna ocasión llegué a inmolar personas para tu favor. Cual montaraz hombre de una civilización perdida, pensé que sería de tu agrado.

̶ No es parte de los hombres tratar con la vida de los mismos, más que con la de uno mismo. Es evidente que tú no eres acreedor del respeto de nadie, ni mío ni de los tuyos. No eres ni siquiera acreedor al derecho sobre tu alma, has desperdiciado tu vida cometiendo errores, tan inteligente eres capaz de verlos pero no enmendarlos.

̶ Entonces, tú podrás ayudarme. ¿No es así?

Me encontraba en una desesperación total, como un bajel a la deriva. Simplemente no podía perder todo lo que conozco, lo que he amado, tocado y pensando; no podía perderlo todo en un instante.

̶ Ahora que me presento es cuando buscas ayuda, nunca tuviste la decencia de valorarte como eres. No puedes pedir ayuda para que aprendas a valorar. Ver un espejo y observar a los ojos a un extraño que te mira fijamente, conocerlo y quererlo, es simplemente imposible para ustedes. Lo primero que buscan es el tahalí donde yace la espada que dará muerte al extraño. ¿Cómo no serán un pueblo de la guerra si la guerra es declarada sólo por ustedes hacía ustedes?

̶ Pero, no logró entenderte. Sólo sé que prefiero beber el peor tósigo antes que verte llevar mi vida fuera de este mundo.

̶ Mejor ejemplo no pude haber dado. No vengo a ayudarte pero puedo destruir tus dolores y sufrimientos. Cuando sólo sufres en la vida, sin encontrar algún haz de luz que prometa esperanza; cuando así sufres, ¿para qué vivir? Es la única forma en que te puedo ayudar, pero te causo miedo e incertidumbre. ¿No es esto lo que has reclamado con tu propia destrucción? Ahora, no rechaces el final que tu propia mano ha venido forjando.

̶ ¿No tendré alguna oportunidad? ¿Es que no conoces la misericordia?

̶ Aun entre tu gente no había encontrado a un ser tan ignorante. Con 36 años de oportunidades, ¿todavía reclamas misericordia cuando ella te ha besado la frente tantas veces? Eres ciego ante el amor, yo, un ser oscuro, puedo sentirlo a mayor cantidad que tú, que estás hecho para amar.

̶ Amaré a cuanto ser pueda, lo ayudaré y protegeré. Prometo cambiar, ser mejor.

̶ ¿Te podré decir que vivas el resto de tus días como religioso y lleves el mensaje a cuanta alma puedas?

̶ Así lo haré, lo juro.

̶ Jajá, vive como quieras.



̶ Y heme aquí, pudiendo burlar a la muerte.

̶ ¿Y has cambiado en algo?

̶ En realidad, no.







Este pasaje fue redactado por mi buen amigo Alan Daniel Mosqueda Cruz, a quién admiro y estimo. Un verdadero amigo, de aquellos que sólo se pueden contar con una mano. Le agradezco que me deje publicar su obra y con el mayor aprecio le saludo.


martes, 24 de noviembre de 2009

Susurro


No pasaban las 10 de la noche cuando, en una choza vieja y llena de goteras, cayó un rayo que despertó mis más grandes temores de un salto para regresar después al perpetuo sonido de las gotas cayendo en el techo de madera de la vivienda.

Levanté la mirada y observé mi cara reflejada en un espejo de agua encharcada a mis pies. Durante unos momentos pude observar cómo los años me habían ya afectado y mis barbas crecían descuidadas y alborotadas desde mi barbilla hasta la cruz de Santiago que me regaló mi hermana en mi plenitud. Las arrugas ya eran prominentes y no era de sorprenderse pues contaba con 67 años y la edad no me estaba tratando con ligereza. Los viejos harapos y mis manchados zapatos hacían juego, mi sombrero, una hermosa pieza de tela negra con un estampado de rayas blancas verticales a su alrededor y el corbatín me hacían ver como un hombre elegante aun en la pobreza y vejez.

Decidí que el día siguiente sería difícil pues tenía que ir por leña y a pedir comida, cabe aclarar que jamás me dignaría a mendigar, voy a un refugio para ancianos. Tomé mi sombrero y mi saco y los colgué en el perchero disponiéndome a irme a dormir, entonces volteé y fijamente observé la figura de mi amada, ya hace mucho tiempo lejos de mi, casada con otro hombre y en la soledad me dejó pudriéndome.

No podía creerlo y supuse de manera lógica que estaba alucinando, volteando hacia el agujero en mi techo y mirando el cielo recordé su tersa faz inmaculada. Un suspiro surgido de lo más profundo de mi alma escapó por entre las impenetrables puertas de mis labios y susurré su nombre al infinito. Escuché atentamente... eco... silencio.

"Sabía que no podía ser ella", dije para mí y regresando la mirada me sorprendió el encontrarla nuevamente posada frente a mi, quieta, inmóvil y con la misma mirada tan profunda que siempre tuvo.

- ¿Qué haces aquí? Hace mucho tiempo ya enterré tu recuerdo, ¡déjame en paz demonio! -

Intentando escuchar respuesta permanecí en silencio... pero ella también, tan sólo me miraba con esa paz y tranquilidad que llevaba.

Me hinqué a sus pies y le rogué que me explicara qué hacía ahí, que qué quería de mi si ya olvidado estaba y mi amor no era más que una piedra en su camino, y ante todo esto inmutable se quedó, no expresó sentimientos y esto me desesperó.

Comencé a gritarle, le recordé que yo era quien en verdad la amaba, ¿qué hacía con ese patán? le reproché y decidí que simplemente no valía la pena sufrir por ella.

- Puedes retirarte, no es difícil encontrar la salida... Por favor deja mi vida y no regreses jamás...-

Pero ella se quedó como congelada frente a mi y ni un milímetro movió su expresión, y en sus ojos me vi, vi mi rudeza y falta de respeto y nuevamente me hinqué ante ella, pero ahora le pedí perdón, le pedí que no se fuera, que entendiera a este viejo granuja que no tenía ni en qué caerse muerto, que los celos me consumían y que no soportaba el haber perdido todo buscándola y encontrarla casada a otro hombre... Pensando en esos celos fue que cometí un gran pecado. Sentí ira, ira contra ella y contra lo que representaba, la odiaba con toda mi alma y no podía permitir que alguien... no, algo tan ruin como ese ser viviera.

Me retiré a la puerta y tomé el hacha que ponía en la paragüera vacía para cortar leña, la agarré con fuerza y perfile un gran golpe contra su cabeza. Al realizar esto miré su rostro y una lágrima fría recorría su mejilla... una sola lágrima. Caí de rodillas dejando el hacha a un lado de mí y me di cuenta que por semejante estupidez le iba a cortar la cabeza a mi amada... ¿Amada?

Estaba seguro de haberla amado, pero jamás la dejé ir. Yo no la había amado, me había obsesionado y ahora, llegado el momento, me dejé llevar por mis instintos e incluso amenacé su vida. Nunca fui un santo, pero jamás creí llegar a tales extremos. Me puse en pie y con los ojos cerrados le dije:

- Nunca necesitaste ayuda, me vendiste para salvarte. Los ángeles como tu mienten para mantener el control. He vivido hambruna, miseria y miedo, y nada pudo enseñarme mejor a vivir que el estar sin ti. Hasta ahorita sólo me lamentaba pero ahora me doy cuenta que tu silencio y el eco del mismo me susurran que soy libre, que mi vida es mía y de nadie más, que tú no puedes arrancármela y que no permitiría si lo intentaras... Mi nombre es Elliot Leo Hassler, y en honor a ese nombre es que te despido. -

Un silencio sepulcral me hizo abrir los ojos y encontrarme con la penumbra total, mi vela se había agotado y necesitaba reemplazarla.

Al prender una nueva observé el cuarto vacío, cómo si nadie hubiera pisado este lugar en unos días y bajando la mirada volví a ver el suelo, el charco que estaba a mis pies y me dejaba ver mi reflejo.

Mis cabellos eran negros, la mirada joven y llena de vida, mi traje estaba en perfectas condiciones y mis zapatos recientemente voleados. Mi sombrero estaba recién comprado y mi juventud se notaba en mi cara. Fue entonces que un susurro escuché y sabiamente al oído expresó:

- Vete ya, no más tiempo pierdas aquí que 50 años fueron suficientes, recuerda tu lección y vive con ella... -

Un trueno cayó detrás mío y efusivamente di un salto y cerré mis ojos... los abrí y me levanté de mi cama con extrañeza.

- Quizá un sueño fue... -

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Le Fragile


Esta música se me hace hermosa, pero está medio depresiva, la pongo para que acompañen la lectura de abajo, considero que hará un poco más impactante así lo que lean.
Ciao, espero disfruten como yo lo hago.

martes, 10 de noviembre de 2009

Nadie me dijo cómo moriría...



Nadie me dijo cómo moriría...

Por primera vez en mi vida me abro, lo hago ante usted mi lector, le dejo mi vida a su criterio, una vida escabrosa y llena de errores. Errores que espero pueda comentar con sus seres queridos.

A mis cortos 6 años de edad, la muerte de mi padre desenterró poco a poco un sentimiento de inferioridad en mi, busqué la felicidad en parecerme lo más que pudiera y a pensar como él. Siempre me decían lo mucho que me parecía... pero, yo lo veía mejor, no importara cuánto me le pareciera... yo no me le acercaba.

Los 6 años después de su muerte fueron extraños, una madre sumida en depresión y permisiva, intentando acercarse a sus hijos sin poder conseguirlo del todo. ¿La escuela?, bueno, esa no iba por buen camino en lo absoluto. Casi no tenía amigos y me sumí en un mundo de libros extraños, mi familia no sabe lo que he leído, hasta donde llega su conocimiento sólo he leído cosas de zoología e historia. Leí psicología, muchos temas y a través de relacionarme con mis compañeros vi como lo que leía en Internet de hecho era verdad.

La manipulación se volvió costumbre y ello atrajo varias decisiones a una edad muy temprana. A los 13 años comencé a crecer, mi voz se agravó y descubrí que la gente me tenía miedo. Erróneamente en vez de aprovechar eso y hacerme de aliados, descargué toda mi furia acumulada de varios años en todos aquellos que osaran intentar dañarme. Descubrí que la mente del infante era muy frágil y lastimé a muchos... una de ellas se suicidó.

Nadie me dijo cómo moriría... pero ya me estaba haciendo la idea.

Para cuando cumplí 14 años, ya había hecho todo lo necesario para poder haber muerto, fumaba, me drogaba y tenía relaciones sexuales con aquella niña que se dejara en un ideal estúpido de que me amaba... Pero a pesar de que yo creía estar disfrutando de la vida, me doy cuenta ahora de que no hacía nada más que gritar por ayuda, ayuda que no podía conseguir fácilmente, toda esa psicología que había leído no la estaba aplicando a mí mismo. ¡Genio!

Un día conocí a un muchacho, aquél humano me molestó de de tal manera, no es que me haya hecho nada, sólo su presencia y manera de moverse me hizo detestarle, su novia por igual... Decidí intentar algo nuevo, en vez de lastimarles, ¿cómo sería volverme su confidente?

Durante 6 meses me vi planeando esto, me convertí en su amigo, conseguí su confianza, y comencé a mover piezas. Una para allá no haría mal, este chisme aquí haría mejor... logré hacer que ella desconfiara de él a tal grado, que decidió engañarlo conmigo, y luego yo fui a decirle a él, como "buen amigo" que yo era. No pudo contenerlo, y golpeó a la niña, nada serio, un bofetón nada más y a mí no me hizo nada, tan sólo me miró y me dijo con la mirada clavada en mis ojos, "No te perdono, te odio, pero te lo agradezco". Fue entonces que me volteé con ella para agacharme de frente a decirle "Esto se lo traen encima ambos, por ser tan confiados, espero aprendan la lección y ojalá el hecho de haberlos separado no les afecte mucho..."

Mi vida siguió un paso muy similar durante unos años más, pero un evento significativo para mi desarrollo quizá sea el siguiente. A mis 16 años conocí a una hermosa muchacha pelirroja de ojos verdes que caminaba con mucha gracia, sin embargo con grandes aires de grandeza. Desprecié su actitud inmediatamente y decidí que podía cambiársela, que yo podía hacer que esa mujer, joven... niña, entendiera lo que yo había pasado, no podía pensar en algo peor que mi vida y tenía que hacerle pasar por algo que se pareciera.

Comencé fácilmente, una sonrisa, un atuendo, el escucharle y estudiarle, sus movimientos, expresiones y manera de hablar, también tuve que entender al novio, tenía que ser como él, pero mejor. Todo iba según lo planeado hasta que conocí a su mejor amiga. Esta mujer comenzó a interferir demasiado, se dio cuenta de lo que yo hacía y la ayudaba a componerse. Debido a esto un plan sencillo de 4 meses se tuvo que alargar a unos 6, no me preocupaba demasiado, sin embargo me quitaba mucho tiempo. Para lograr mi objetivo tuve que juntarla con un muchacho y después hacer que pareciera que le fue infiel a su novio. Eso le quitó la confianza de su mejor amiga y terminó por decirle que no podía ni dejarla cerca de su novio por miedo a que se le fuera a "lanzar". ¡Fue grandioso!

Para mí ya no habían más obstáculos y yo fui quien la ayudó en su dolor de tener una amiga traicionera, fui yo el que estuvo para ella en todo y gracias a eso conseguí un puesto al que pocos llegaban, yo ya no era su mejor amigo, era su adjunto, a donde fuera yo, ella iba y por eso comenzaron los enfrentamientos con su pareja. A causa de eso prefirió pelearse con él en mi defensa y terminó por besarme en la cara del joven, a esto él se retiró y me dejó el paso libre.

Sus calificaciones bajaron, los lugares por donde se movía cambiaron, su ropa fue cambiando y sus hábitos también. La gente a su alrededor se preocupó y ella comenzó a mentir.

Para ella yo era todo, sentimiento que me hacía regocijarme e hinchar mi ego a tal punto que me sentía capaz de manipular lo que fuera. Ya cuando ella había decidido defender nuestra relación ante sus padres y amigos, pelearse con todos ellos al grado que casi la corren de su casa, el haberme entregado su virginidad por la simple razón de que ella me "amaba con todo su ser" y de haber desecho todas sus amistades, sin hablar de sus hábitos académicos y de salud, decidí que era tiempo de dejarla, ya me aburría, ya sólo decía que yo era su mundo y eso me provocaba náuseas.

Un día la tomé de los hombros y textualmente le dije las siguientes palabras, "¿Te das cuenta de lo tonta que eres? Ni siquiera eres capaz de saber quién te manipula para hacerte pelear con todos los que de hecho te aman, no te portaste mejor que una escoria con tus amigos y con tu novio, le fuiste infiel con una persona que sólo quería hacerte ver todo lo que tenías para que lo tiraras por la borda... y bien hecho, ya está realizado, yo no te amo, te desprecio y espero que estos 7 meses te hayan ayudado a darte cuenta de lo tonta que te viste".

No pasaron 2 semanas cuando me dijo un amigo que se había suicidado, aventada de un sexto piso y se abrió la cabeza.

Nadie me dijo cómo moriría... pero seguro no sería como quisiera, la mitad de los que me rodean han muerto, y la otra mitad me detesta... o al menos eso pensaba yo.

Pensé durante un tiempo en suicidarme, las personas que yo había querido se habían ido, y no hacía nada más que lastimar a otros, puse cuchillos en mi cuello y me llamaba cobarde por no atreverme a cortarme nunca. Pasé así 1 año entero, lastimándome más, sin poder llorar, ahogándome en mi propia miseria durante todo ese tiempo... Fue entonces que mi mejor amigo me tomó de la ropa, me levantó y comenzó a golpearme la cara repetidamente hasta que él, llorando, me dijo "Déjalo ir... te estás lastimando y todos los que te rodeamos." Esto fue un altercado completo en mi vida y provocó un cambio radical. Juré no lastimar nunca más a mis seres queridos y que no mentiría mientras estuviera consciente de mis acciones.

Conocí después de eso a una mujer, todo en ella me encantaba pero todos mis amigos me advertían, me dijeron que sólo me lastimaría. Seguí mi camino pensando que era una coincidencia y que no debía importarme, pero la moneda se dobló y el traicionado y engañado fui yo, la mujer que decidí querer se enamoró de un amigo mío y felices son ahora... pero, yo no sabía qué hacer, golpeé paredes, maldije al cielo, me desquité con todo el mundo que pude, hasta que recordé quién se había parado a mi lado.

Durante mi enamoramiento conocí a una señorita de gran educación, refinada en su manera de hablar y de movimientos agraciados. Esta dama se volvió mi amiga muy rápido, confié en ella y comenzó a atraerme, pero yo no permitía que eso sucediera. Me considero un hombre de principios y si pretendo a una mujer me dedico completamente a ella.

Cuando ocurrió el "accidente" de que la mujer que yo pretendía decidiera salir con uno de mis camaradas, la única persona que se mantuvo a mi lado ayudándome a seguir adelante fue mi amiga. Le llamaba todos los días para platicar o desahogarme, ella, pacientemente escuchaba todo y me daba consejos. Comencé a invitarla a salir y poco a poco descubrí que, lo poco que compartíamos, nos encantaba. Me deleitaba con sólo verle a los ojos, una mirada cálida y sincera. Me fascinaba verle la sonrisa pues significaba que era feliz.

No fue difícil entonces descubrir que lo que sentía antes no era un enamoramiento, era una obsesión... esto era diferente, no es que sintiera que sólo era feliz con ella, que era mi todo y que no podía vivir lejos o moriría. Sentía que simplemente la quería hacer feliz, que quería ser un mejor hombre por ella y compartir lo que ella quisiera de vida conmigo. Poco ha pasado desde el día que sentí eso, pero puedo jurar que siento que he muerto por ella, el amor me ha matado...

Nadie me dijo cómo moriría... pero nunca creí que de amor se trataría...

domingo, 25 de octubre de 2009

Sad Romance - Jessica Yeh



Gracias a unos cuantos tutoriales de Youtube me vi en la posibilidad de agregar un video a este espacio. La verdad en este blog me interesa esparcir cultura de diferente tipo, ya sea visual o sonora y esta pieza de música fue mi opción preferida como primer video a este espacio. Gracias a todos, espero que sigan disfrutando de mis escritos, dibujo y, recientemente, videos como yo lo hago.

Hasta pronto.