miércoles, 5 de septiembre de 2012

Yo el Mar... Mi luna


Yo el mar... Mi luna

"Dios creó el universo en 7 días"... O al menos así me contó Mar, así me dijo él que empezaba su historia...

"En uno de esos días me creó a mí, me dio aliento y vida; forma sin forma, capaz de acoplarse a cualquier situación y llenar cualquier espacio.

Es a mí a quién llamó Agua, después me dieron el nombre de Océano, me llamaron lago y río... Pero al final, mi nombre quedó en Mar, el poderoso cuya brisa acaricia pieles, el monstruo que abraza y besa, aquella inmensidad de pequeños detalles... Soy Mar, hermano de mi Tierra, obediente a mi Sol y almirante a... mi Luna."

En esos 7 días, Dios creó al universo sin darle forma... 

"Nos unió a todos como familia en la que Sol, en su brillo y calor, nos cuidó a los demás, nos ordenó y cuidó. Tan sólo respondía  a Tiempo y espacio, quién nos coordinaban en lugar y momento... Pero, a veces yo frustraba sus esfuerzos por que me quedara en un sólo lugar, manteniéndome quieto y sereno, preparándome para los días de creación al porvenir...

Un ciclo fue organizado por Tiempo y Sol nos preparó, fue cuando la vi a su lado... Mi Luna de perlas, lumbrera creciente de belleza y amor...

Las órdenes fueron dadas...
Sol gritó los deberes de cada quién, diciendo así:  "Tierra! Cubrirás toda la lava de forma esférica y al unirse crearán la gravedad en su interior, Mar, untarás tu cuerpo sobre tu hermana y así llenarás grietas y valles, dejando sólo lo que esté sobre de ti, Cielo y Aire... A su vez rodearán a éstos y darán el clima..."

Así mencionó a todos hasta llegar a Luna... "...Luna, acariciarás los cielos a mi lado para observar las creaciones y que todos los detalles estén en orden..."

No pude evitar sentir celos ante el egoísmo de Sol, o al menos lo que yo juzgué como egoísmo.

Pensé en Luna durante la organización de Tiempo y no pude evitar observarle cada vez que pasaba... Esto notó ella y observaba de regreso. Nuestras miradas se encontraban seguido hasta que un día, sin contención y en el cuál todos estaban dispersos en Espacio haciendo planes, salpiqué a Luna, la mojé y ante su permiso, la envolví... Sentí sus montañas y valles, recorrí hasta la grieta más pequeña e inundé toda su superficie, nunca hablamos, no lo necesitábamos con esta expresión de creación y gusto... 

Su cuerpo entonces reflejó luz y sentí el calor... Sol se acercaba fúricamente a separar este acto y con cierta facilidad lo logró. Gritó y el espacio retumbó, incluso Tiempo se detuvo a escuchar y todos los demás buscaron refugio en la creación de esferas alrededor de Sol... Sólo yo permanecí quieto.

Entonces comandó que cubriera a Tierra y me uniera a ella, Espacio me obligó a cumplir las órdenes y al dejarme a mí, Cielo y Aire fueron ordenados a encerrarme para siempre, nunca pudiendo levantarme...

Después... Volteó con mi amor, y le castigó diciendo "Tu serás condenada a rodear este planeta bajo mi vista y jamás podrás ver a Mar de nuevo, pues donde tu estés viendo, la oscuridad cubrirá y mi luz no llegará a iluminar tu vista..."

Así dijo y así se hizo, pues Dios le había otorgado la voluntad a Sol...

A esto fuimos condenados... Yo Mar... Tu mi Luna, a quién yo veo todas las noches, a quién busco acercarme cada vez que Sol no ve...

Así terminó la creación del universo y comenzó la creación de la vida..."

Así es como Mar está eternamente enamorado y por ello intenta todas las noches subir su marea, lo más cerca que puede para alcanzar a su amor imposible... O al menos, eso me contó Mar a mi...

jueves, 30 de agosto de 2012

Sólo un loco más






"En ningún momento se te ocurra darle la espalda. No le faltes al respeto, habla pausadamente, míralo a los ojos y..." Blabla bla bla....

- Sólo es un loco más, ¿a quién le interesa todas estas instrucciones de todos modos eh? Gente paranoica.-

Expresaba enfurecido el Doctor Martin Keller mientras caminaba acompañado de dos guardias del hospital hacia el área de "terapias" de máxima seguridad, el cual expreso entre comillas porque parecía más una sección de interrogatorios de Alcatraz.

Los pasillos blancos llevaban a una sala que parecía "kindergarten", las señoras jugaban como niñas pequeñas a "las traes", saltaban y cepillaban su cabello a lo largo de la sala de recreaciones. Los "intelectuales" por otro lado, jugaban ajedrez en una guerra de movimientos inexistentes mientras que a un lado de ellos las damas inglesas se convertían en naves espaciales llevadas por viajes interestelares a toda velocidad hasta la boca de los jugadores. Otros más observaban las ventanas jurando y perjurando que ese año, en época de Navidad, verían a Santa Claus... o en el caso de Kurt, al líder del tercer Reich.

Los grandes negros, acompañantes del Dr. se adelantaron y abrieron los cerrojos de la Muralla que llamaban "puerta" que llevaba hacia los pasillos de los... no tan civilizados pacientes. Presionaron al mismo tiempo 2 botones, introdujeron una llave y perfectamente coordinados la giraron, entonces el enorme armatoste comenzó a abrirse frente a los 3 hombres.

- Otro pasillo blanco... ¿No es maravilloso muchachos?-

Dijo sarcásticamente Keller. 

El "doc" y sus seguidores cruzaron el umbral para encontrarse con otra puerta inmensa frente a ellos, al menos esta si parecía puerta. Siguieron el mismo sistema que la pasada y nuevamente llegaron a un pasillo blanco, con la única diferencia de que éste tenía puertas de acero reforzado cada 3 metros y no había una sola ventana.

- 3... 3... 3G, ésta es. ¿Caballeros? Ábranla si son tan amables.-

Tras esto ambos colocaron sus llaves y las giraron al mismo tiempo. La puerta abrió y frente a ellos apareció un hombre delgado, de edad avanzada y gran porte. Se encontraba pintando.

Levantó la mirada para encontrarse con la del Dr. y se observaron mutuamente por unos segundos, como viejos amigos que se reencuentran después de décadas. Después de esto el paciente rompió el silencio con acento británico.

- Buenas tardes Doctor Keller. Es una placentera sorpresa el que venga a platicar conmigo el día de hoy. Me sentía un poco... Solitario. Supongo que es por eso que llaman así a este pasillo ¿no?... So-li-ta-rio.

El Dr. miró a los hombres detrás de él y con un ademán ellos entendieron lo que el Dr. pedía. 

Uno de los guardias, llamado Louis, se acercó al paciente y lo saludó respetuosamente con una reverencia, levantó la mirada y le dijo con voz suave y educada.

- Señor Gallahan, ¿podría colocarle sus esposas por favor?-

A esto el paciente respondió afirmativamente y los hombres prosiguieron a inmovilizarlo de manera gentil, sin imponer fuerza o agresividad.

- Gracias Louis, Clarence... Creo que eso es todo lo que necesita el doctor de ambos. Pueden retirarse, yo cuidaré bien de su jefe.-

Ambos asintieron y prosiguieron a retirarse.

- Bueno...- Dijo el Doctor. - Creo que podemos comenzar ahora. ¿Cómo se siente Gallahan? Sus sueños continúan siendo los mismos?-

- "Doctor Gallahan" por favor Doctor, ambos somos de la misma alcurnia y si... Me encuentro bien, gracias por preguntar. Al menos me encuentro bien de salud física y respecto a mi sueño... Es concurrente. ¿Usted a dormido bien?-

- Si, duermo como piedra. Bueno, cuénteme otra vez, ¿en qué consiste su sueño?-

- Es la tercera vez que me pregunta eso Dr... Me hace sentir que no me presta atención...-

-¡Claro que le pongo atención Ga... Doctor Gallahan! Sólo es una pequeña prueba de memoria, ver que no hay ningún daño cerebral.

- ¡Oh! Ya veo, en ese caso permítame contarle... Todo empieza en este mismo hospital, yo trabajaba aquí, ¿recuerda usted?... Claro que recuerda; caminaba yo acompañado de Clarence y Louis, pasábamos el "Kinder" y seguimos hasta llegar a esta misma celda... Ahí, al abrirla nos encontrábamos con usted y platicábamos un rato. Diversos temas, todos intelectuales y entretenidos... Después de eso se abre la puerta, usted sale del cuarto y yo me quedo. Cierran la puerta y en la oscuridad comienzo a llorar por mis hijas... Entonces despierto. ¿No le parece interesante?-

- Claro que lo es...-

Dijo el Dr. Keller mientras hacía pequeñas notas en su cuadernillo sin ver a Gallahan.

- Doctor Keller, si no es mucho pedir, míreme a los ojos cuando le hablo y cuando usted me habla, ya sabe cómo me gusta la educación y no quisiera tener que repetirlo.-

Keller levantó la mirada y en tono petulante le respondió.

- Lo tendré en cuenta...-

- Eso espero Doctor. Por cierto, dígame, cómo está sobrellevando la muerte de su hija... Tengo entendido que hoy es el primer aniversario de su muerte ¿cierto?-

Keller levantó la cara consternado y miró a los ojos a Gallahan... Después de unos segundos se quitó los lentes, guardó su pluma y dijo con voz temblorosa.

- Usted lleva más de 4 años aquí. ¿Cómo se enteró de eso?-

- No es mi intención importunarlo Doctor, sólo estoy preocupado por el bienestar emocional de un colega psiquiatra...-

Gallahan sonrió un poco y agudó su mirada. Keller entonces tragó saliva nerviosamente y tras unos segundos se reincorporó mental y físicamente, convenciéndose de que el hombre frente a él sólo jugaba con su mente.

- Me encuentro dolido Gallahan, la pérdida de una hija es terrible y no es natural. Gracias por preguntar... Ahora regresando con usted. Veo que ha solicitado una transferencia al "kindergarten", como usted le llama. Dígame, pensando en las 76 niñas que secuestró, torturó y desangró vivas para después tirarlas en una zanja con escarabajos carnívoros... ¿Por qué habría yo de permitirle ser transferido a la sección de mínima seguridad? 
Tampoco podemos olvidar la enfermera que sofocó en este mismo cuarto y el doctor pasado a mí, el cuál terminó con un bolígrafo atravesado de un lado de su boca y su lengua... Creo que tengo que declinar su petición.-

Keller bajó la mirada y medio segundo después notó que Gallahan no traía puestas sus esposas, levantó rápidamente la cara para encontrarse las manos de Gallahan tomándolo por las orejas.

- Doctor... No grite por favor, no tengo la intención de lastimarlo... Sólo quisiera recordarle por última vez que me hable educadamente.-

Soltó sus orejas y regresó a su asiento sonriendo... Una sonrisa macabra sin mostrar sus dientes, únicamente una expresión de labios.

Keller estaba congelado del miedo, no tenía idea de qué hacer o cómo hacerlo, estaba a solas con un sociópata libre en un cuarto de máxima seguridad de 4x3 m y... Se fundieron los focos.

- Gallahan... ¿Dónde está?...-

- Sentado frente a usted Doctor, fue muy oportuna la falla de luz en estos momentos en los que, le recuerdo, no estoy amarrado... ¿No cree Doctor?-

- Sinceramente no creo que sea "oportuno" Gallahan... Sinceramente estoy asustado-

- No debería estarlo Doctor, no me ha faltado al respeto... Pero ya que nos encontramos en esta situación, quisiera platicar con usted respecto a su hija...-

- ¿Qué quiere saber de ella? ¿Por qué?-

- Porque también soy tanatólogo y creo que podría ser de ayuda Doctor, al fin y al cabo somos colegas... ¿Cómo murió?-

- La atropellaron...-

- ¿En dónde Doctor?... ¿Qué automóvil la atropelló?-

- No recuerdo... Gallahan, no quiero hablar de est...-

- Pero yo si quiero Doctor... Yo leí que había muerto de otro modo, ¿seguro que fue así?-

- Era mi hija... ¡Claro que sé cómo murió!-

- No "era" Doctor, ES su hija, usted siempre la lleva consigo, ¿no? De hecho porque ella está con usted es que usted está conmigo en este pequeño cuarto.-

- ¿De qué...? No sé Gallahan, estoy... No estoy... Sarah...-

Keller quebró en llanto y puso sus manos en su rostro. Sintió metal en sus muñecas...

- ¿Gallahan? ¿Por qué traigo puestas sus esposas?...-

- Porque no son mis esposas Doctor... Ahora, volvamos a preguntar ¿cómo murió su hija Keller?-

- Fue... Asesinada.-

- Cuénteme cómo...-

- El asesino la engañó, se la llevó por un helado y después a su casa... Ella no se quiso comer sus verduras...-

- Malcriada... ¿Cierto Doctor?-

- Si, debía comerlas y al asesino no le gustaban las malcriadas... Se la llevó al sótano...-

- ¿Y?-

- Y...-

- Doc... ¡¿CÓMO MURIÓ?!-

- ¡¡¡LE CORTÉ EL CUERPO MIL VECES Y DESPUÉS LA COLGUÉ DE CABEZA, DEGOLLÉ Y DRENÉ SU SANGRE!!!-

Hubo silencio, las luces se prendieron... Keller estaba sentado frente a la puerta, se abrió y entraron Clarence y Louis.

- Señor Keller, ¿puedo asegurar sus esposas?-

- Por supuesto Clarence. Eres bienvenido a hacerlo.-

Mientras Clarence aseguraba las ataduras de Keller, se adentró al cuarto el Dr. Gallahan...

- Buenas tardes Keller, veo que estuvo pintando hoy.-

- Si Doc... Gracias por notarlo...-

Sólo un instrumento










Al son de Elgar, concierto de cello en E menor comienzo a relatar mi final, mi perdición y absoluta muerte.

Si, amado lector, estoy muerto, como un instrumento musical; si nadie me toca, no emito sonido, si nadie me ama y cuida, me desafino y empolvo... Si nadie me da sentimientos, yo no puedo expresarlos.

Recuerdos me inundan como un mar de sentimientos por todo el cuerpo.

Sólo durante una pieza te sentí, sólo en ese tiempo te amé y en sólo un segundo te perdí...

Pienso en tus ropas, tu blusa y pantalones... Y lo que yace debajo. Tu hermoso rostro acercándose a mí con una sonrisa y mirada coqueta; ¡cómo muerdes tus labios! Hermosa dama, musa griega que deja a Afrodita por debajo. Tu cabello negro y lacio, el marfil que te envuelve y mis deseos de rodearlo.

Tomas tu instrumento, me tomas... Con toda la delicadeza recorres mi madera y la lustras con tu mano; me abrazas. Comienzas a afinar cada una de mis cuerdas, acomodas mi alma, el brazo está un poco torcido y lo sabes, las antiguas dueñas de este pobre instrumento no lo cuidaron bien, pero a ti no te importa; me hablas al oído y me dedicas tu amor.

Ya afinado y lustrado tomas el arco y lo postras sobre mis cuerdas; con el movimiento acaricias mi abdomen. Al son de tu movimiento emito música, al compás de tus sentimientos hago melodías. Somos un perfecto equipo, aquellos que están en el escenario y todos miran, la música y su instrumento, la mujer y su muerto...

Al cerrarse el telón, termina la música y ya nadie; en la intimidad nos encontramos y acercas mi estuche para guardarme. Con cuidado lo abres y me pones dentro, se cierra aquel ataúd y sólo queda la oscuridad combinada con mi esperanza de que me lleves a casa... De que me hagas tuyo, que me desarmes y destruyas, que le des vida a esta madera hueca para entonces yo tocarte, para emitir música con tu cuerpo y llenar el silencio que nos rodea con pasión y vida... Pero mi cárcel no se abre, no escucho nada  y no hay movimiento; sé que estoy solo de nuevo. Al fin y al cabo, soy sólo un instrumento...

Mi razón de ser está clara, me usarán hasta no servir más, entonces mi propósito se cumplirá, soy un instrumento enamorado de su dueña, soy un hombre sin sentimientos, un objeto gritando ayuda y una persona en silencio.

Sólo podré quedarme con hermosas canciones de mi uso; entrañables memorias de mis relaciones. Seré siempre tocado por y para ustedes mis amores, para siempre mi musa, la que saque a este hombre de su ataúd, a este maltratado instrumento del silencio... Siempre que esté en el escenario me luciré; siempre que dé mi amor brillaré y te daré felicidad...

Pero aquí termina... Al final de todo soy sólo un instrumento; sólo un hombre más.

martes, 20 de diciembre de 2011

Mejor desayuno





Al abrir los ojos veo tu bello rostro frente a mi. Tus arrugas, debido a la edad, están marcadas en tu cara, pero aun así te ves joven amor.

Fijo mi mirada y observo cada detalle, tu piel bronceada, cabello oscuro y canoso, esos labios de los que he estado enamorado desde hace décadas formando una sonrisa... Qué hermosa eres.

Me volteo en la cama y veo el techo, blanco, un tanto rugoso y viejo... Ja! Se parece a mí...

Al quitarme las cobijas y sábanas noto un pequeño agujero en mi pijama, a la altura de mi rodilla. Eso no me hizo feliz, pero no afecta mi vida, ni mi mañana. Las paredes blancas me miran y mi barriga  mañanera expone su auge al estar sentado un poco encorvado y en ciertos momentos recordé tiempos pasados en los cuales aquella amiga estomacal no me acompañaba...

En el buró, mi reloj, un libro de título "Sibyl" y una pequeña lámpara. A un lado de todo esto están mis lentes, culo de botella y armazón grueso... Como mi padre.

Me pongo mis pantuflas, regalo de Gabriela, y antes de tomar la decisión de despertar a Estefy pienso en sorprenderla. Qué tal si le hago el desayuno? Ella siempre cocina, hoy me toca apapacharla...

Me levanto con la mano en mi espalda (la edad) y con un movimiento de tronco, mis vértebras  truenan y la satisfacción recorre mi ser. Comienzo a caminar hacia el pasillo fuera del cuarto y a bajar las escaleras a la derecha.

Al llegar hasta abajo me regordeo de la madera  en perfecto estado que adorna el piso de la sala y el recibidor. Siguiendo entonces mi camino hacia la cocina observo una pequeña mancha en la mesa, seguramente fueron mis nietos...

Ya en el recinto culinario que mi esposa ha desarrollado durante toda la vida, principio a cocinar 3 huevos revueltos con jamón, cebolla y jitomate, un poco de chilaquiles y para terminar, 2 rebanadas de pan con mantequilla.

Como si de un joven enamorado se tratara, al preparar la charola me encontré tarareando una canción más antigua a mis 81 años de edad, marcada en mi vida y en la de mi amada, "Sabor a mí" de Agustín Lara, y al percatarme de esto me siento un poco tonto, pero la sonrisa no desaparece de mi rostro.

Ya todo acomodado y al son de la música en mi cabeza comencé a caminar gustoso... Gusto que se acabó un poco en las escaleras... Al llegar al umbral del cuarto, entro a hurtadillas pues Estefanía sigue dormida tal y como la dejé.

Coloco la charola en un buró y me acomodo en la cama con mis almohadas para quedar sentado. Emocionado como niño chiquito y como desde que soy pequeño, sonrío  y muevo el cuerpo al mismo tiempo que respiro intensamente. Levanto mi mano y la coloco suavemente sobre su rostro y con voz amorosa le digo a mi amor: "Viejita? Levántate Estefy, te hice el desayuno y sé que te va a gustar."

Muevo su hombro y no hay respuesta, ella sonríe y su cara está fría... Yo sé amor, descansa entonces.

Con lágrimas en los ojos comienzo a desayunar y disfrutar cada detalle del sabor como tu lo hubieras hecho... No es porque lo haya cocinado yo eh amore? Pero es el mejor desayuno de mi vida... Te amo, duerme bien... Nos vemos luego.

Sólo esta vez





La amistad entre Berenice y Carolina a existido desde hace bastante ya. Mujeres diferentes, tendencias y gustos de la misma naturaleza y un amplio deseo de más, ambiciosas...

Caro, de tes blanca y cabello oscuro, lacio en su mayor parte y quebradizo en sus caídas. Sonrisa encantadora acompañada de inocencia en su mirada. Es ella la confiada, la que siempre engañan y usan... La pobre lastimada. Su cuerpo es fácilmente admirado pues es de proporciones estupefacientes y curvas marcadas con señalizaciones de peligro; esto no evita que la joven sea maltratada o por lo menos engañada...

Bere, por otro lado, es morena, de facciones fuertes pero proporcionalmente hermosas en su rostro. A diferencia de Caro, la mirada de Bere, inmediatamente te dice que a ella no la engañas a menos que te lo permita... Confiada con precaución e inocente malvada, una de las criaturas más seductoras que han cruzado los caminos del hombre y quizá una de las más fatales. Su cuerpo es de curvas poco pronunciadas, no tan voluptuosa como su amiga pero con mayor atracción gracias a sus encantos psicológicos... Y sus maravillosas piernas también ayudan...

Estas mujeres son muy unidas y las conozco, ni bien, ni mal... Sólo las conozco y hoy, les contaré una historia, una que no presencié y ni siquiera escuché... Sólo puedo decirles que la sé, que los ojos de ambas me lo contaron y ahora se las contaré a ustedes.

Hace unos meses Caro había terminado con su novio y enamoradiza como es, cayó en las garras de un par de depredadores más y Bere, un poco impaciente, consolaba a su compañera cada vez que esto sucedía con la ingenua esperanza que no sucediera nuevamente.

Berenice, por otro lado mantenía una relación "estable" y hablo entre comillas por las reacciones inestables de dicha pareja. El muchacho que acompañaba el paso de Bere ignoraba completamente las andanzas de su pareja. Ésta, por su lado, era no enamoradiza si no fácilmente distraída por distintos seres... Nada de relevancia total en realidad.

Estas jóvenes se juntaron una tarde  a platicar sobre una que otra tontería, hubieron risas y temas serios pero siempre con la ligereza con la que las amigas manejan sus conversaciones. Fue entonces que una abrió la boca y los aires se hicieron pesados.

- Puedo besarte? -

Preguntó con gran curiosidad Carolina...

En respuesta a esto, Berenice frunció el ceño, abrió la boca y tras unos momentos, que por la tensión parecieron ser eternos... Finalmente habló.

- Por qué habrías de querer besarme? -

Berenice comenzó a pensar en diversas teorías y mientras lo hacía, sus músculos se tensaron, cruzó las piernas y mordió sus labios. Por alguna razón la idea no la molestaba, es más, estaba tentada por la sugerencia, por la pregunta de aquella mujer frente a ella. Su mirada se prendió y al hacerlo incendió todo su cuerpo...

"qué me pasa? Qué estoy haciendo?"

Pensó la pobre bastante confundida... Ya habían pasado 2 segundos desde su respuesta.

- Porque recientemente me he sentido confundida y sólo quiero confirmarlo... Creo que me gustas Bere y quiero besarte. -

Por alguna razón esta respuesta sólo intensificó esos deseos que únicamente ella conocía internamente.

Llegaron a su cabeza un millar de pensamientos entre los cuales estaba la disyuntiva de aceptar o declinar dicho ofrecimiento, la mente le daba vueltas, las ideas llegaban y como tal eran desechadas hasta que llegó un impulso, un impulso que tan sólo pudo obedecer, sin saber qué hacer se permitió no pensar y solamente actuar...

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9... Diez segundos...

Sus labios estuvieron juntos durante esos segundos, se acariciaron y cada pequeña grieta se llenó con la boca ajena hasta que con pasión y ternura, Berenice introdujo su lengua en la boca de Caro, causando así estremecimiento en todos sus cuerpos, ambos pidiendo más que los segundos ahora contados, tan sólo son segundos, pero aquel que haya vivido momentos con tanta pasión sabe que son eternos y a la vez se nos acaban en demasiado poco tiempo.

Se separaron, las miradas se encontraron y con bocas abiertas y deseosas, con miradas lujuriosas, Caro rompió el silencio.

- Te gustó? -

Bere pensó por un segundo y con resolución dijo mientras asentía con la cabeza.

- Me gustó...  Pero sólo esta vez ok?-

Tania








-Frustración... Un sentimiento por el cual todos hemos pasado. El amor de mi vida se ha ido, la he dejado ir y mayor error en mi vida, no he cometido.

La veo frente a mi, a un lado de mi... Cabello oscuro, piel tersa y morena. Canela en tus ojos, azúcar en tus labios y sal... Sal en tu corazón.

Siento que pierdo el tiempo mirándola, siento que mi vida se acaba cada segundo en el que ella no está conmigo... Siento frío, frío... Pero hay un calor. Un calor para seguir adelante, mi odio... Mi odio a ti amor mío, mi despecho y desamor por tu cuerpo. Mis deseos de tomar tus piernas y acariciar tus muslos; besar tus pechos y morder tu cuello mientras te hago el amor con tanta pasión que sólo podrás sentir lo que has perdido... Lo que has dejado ir preciosa.

Te odio por eso, porque nunca lo llegaste a sentir, porque no me dejaste mostrarte ese amor, porque fuiste impaciente... DIOS!!!! Cómo te odio???!!! Eres lo peor de mi vida, eres lo mejor de ella. Eres un cigarro de segunda mano, eres el olor antes de la lluvia... Eres mi amor... Eres mi odio... Eres mi reflejo.

Hasta ahora sé, tú que siempre me ves, gorda... Horrible!!! Por qué haces esto? Intento amarte, busco hacerte el amor, busco complacerte pero ya no puedo más.

Dejé ir a quién soy en realidad y ésta es quién ahora se refleja. Pero no durará para siempre, no permanecerá por el resto de mis días... No más, esta enfermedad, este vacío acabará.

La falta de amor, falta de comida, la falta de querencia, falta de familia... No tengo armas para defenderme, no tengo cubiertos. Este mal, este desorden, mal que me hace llorar y sufrir, mal que me hace perder la cabeza... Mal que se acabará tarde o temprano, porque puedo superar, con ayuda, con apoyo.

Venceré estas ideas, venceré a la anorexia y lo haré acompañada... Nada me detendrá!-

Tania dio un paso al frente sin observar la jeep liberty que, intoxicada, iba a una velocidad contra reglamentaria directo contra ella...

Un zapato de tacón negro, una idea, una convicción... Una mujer en el pavimento...

El otro

El otro

La noche empieza con el anuncio del búho y el canto del lobo... Otra noche más.

A un lado de mi, la mujer, la mujer que me ha cambiado la vida y que siempre buscaré hacer mía. Su piel es tersa y mulata, los labios son carnosos pero delgados; bellísimos labios! Su cabello danza en el aire al caminar adornando así su paso con el maravilloso olor de su ser... Y el roce con su cuerpo, oh! Cómo no añorarlo? 

Sufro al verla, sufro al sentirla pero no hay mayor goce en esta maldita vida... Que escucharla llamar mi nombre al aire.  

Es esta mujer la que me ha convencido, es ella quién me ha conmovido y es por ella que he decidido estar en las sombras... Pues mi mujer, se debe a alguien más.

A un lado de mi, la mujer...

No es su lugar, no debe estar y yo debería ser el primero en quitarle, pero no puedo controlar este deseo y fascinación a su ser. 

Oh flamantes espíritus! Oh sempiternos gemidos! Díganme qué debo hacer en este momento aciago!

La destruyo? NO!! 
La poseo? Cómo podría no quererlo? Es mi sueño, es mi calma y deseo. Si acaso tuviera una vida, sería de ella... Pero no debo moverme sin pensar.

Quizá?... Tal vez pueda!... Si, debería deshacerme del problema debería mat... 

Ella despierta, se me ha ido la noche. 

Le veo los ojos a mi sueño y las ideas desvanecen, cafés, profundos y sinceros... Sé que me querrán como se supone que lo hagan... Debo ser paciente, sólo seré el otro...

sábado, 26 de febrero de 2011

Tango del Silencio



Tus ojos, canela pura, me encuentran al otro lado de la sala pero, no emiten seña alguna de interés, simplemente recorren el recinto si prestar total atención a las diferentes criaturas y costumbres que se han albergado tan intrínsecamente en este espacio.

Mientras camino en medio de humanos y muebles, me acerco lentamente a las bebidas pero no sin antes buscar tus rosados labios, sonrientes, pero sin expresión verdadera. Inmediatamente el baile y la música de mis pensamientos toman el ritmo de mi corazón que, cual bandoneón argentino, canta a un compás de tangueo y seducción, pero no se elimina la duda, de si dicho tango sea un fracaso total.

Al igual que el resto de los seres presentes, tengo un interés, pero el mío va más allá de la carne, del placer... o de la simple compañía. Mis ideales son superiores y por ello casi imposibles. La pista de baile está frente a nosotros y  la pieza me lleva en un andante un tanto moderatto pero siempre creciendo.

Paso tras paso los violines en escena me acompañan. Cada vez más intensos, cada vez más stacatto. Acaban los requintos de la guitarra acompañante dando pie a un forte en mis intenciones. Sin embargo, al momento en el que tu mirada se encuentra con la mía, mis intenciones caen en un súbito piano y de ahí prosigue un diminuendo hasta que mi pieza pierde toda la fuerza antes obtenida, solo sigue el piano de mis pensamientos tocando acordes menores y "b" moles de preocupación.

Mis palabras se quedan mudas, como si mi orquesta hubiera tenido una terrible tragedia y todo el escenario hubiera caído encima de ellos... las dudas me invaden y me pregunto si habrá sido buena idea dirigir este concierto y bailarlo al mismo tiempo... seguramente no. Quizá haga falta un Da cappo...

Pero al ver tu sonrisa, ahora expresiva, seductora y compasiva, me llenan los compases incesantes del bandoneón, las emiolas y los calderones marcados en la partitura mi boca, entonces mis palabras fluyen y attacan con emoción las entradas marcadas por el director. 

Mientras se llega al finale la unión de ambas melodías, la de ella y la mía, comienzan a ayudarse con percusiones que provocan un ambiente excitante y elegante al mismo tiempo. Nuestra música se acaricia la una a la otra e intercambian notas como si de besos se tratara. Los compases y sistemas se entrelazan y las orquestas, completamente diferentes, mueven asientos e instrumentos.

Las afinaciones de nuestras tesituras conjugan la una con la otra compensando las fallas de los individuos. Las cuerdas de los violines sólo causan deseo y un acercamiento desafortunado al desenlace, guiando compás por compás, a ambos directores. 

Con un mezzo forte en el piano y un cambio en la armadura, el éxtasis y clímax de este concierto llega a los intérpretes, que no podemos contener al maravilloso sentimiento de inspiración que nos inunda mientras que regresábamos a la sala inicial. 

Nuestros cuerpos no se tocan, las miradas no se despegan, pues ambos escuchamos lo que nuestra orquesta logró. Entonces rompí el silencio entre nosotros:

- Hola, me llamo Edgar, y ¿tú?-
- Estefanía...-


 "Esos ojos que me miran, que me dejan sin aliento, que me encierran en las notas de este tango del deseo... es tu aroma que acaricia este cuerpo que se mueve al ritmo de tus besos".

- El Cuervo de Poe (Tango del deseo) -

miércoles, 6 de octubre de 2010

Mariana

Intenté escribir algo poético o inspirador... me temo que mis sentimientos no me permiten hacerlo. Las lágrimas llenan mi alma y sinto frustración en cada puño.

Sólo puedo decir Mariana, un placer conocerte y llegar a ser llamado "amigo".

Te quiero mucho... Por favor despierta, todos queremos ver esos ojos verdes otra vez, y si no, espéranos, vamos en camino, pero no pudimos recorrer la distancia que tú en la "carrera de la vida".

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Más que sangre




No sé dónde estoy, sólo sé que voy...

Salí hace un tiempo de tu vida y siento que ya estoy perdido. El camino que he tomado no ha sido malo, mis amistades han mejorado e incluso mi persona, pero no dejo de sentir que este sendero no tiene final.

La inseguridad me invade tras cada paso y nado en un mar infinito y desconocido, sin embargo prefiero estar aquí que en tierra, pues la tierra que dejé... Está desolada. Podría utilizar de metáfora a un bombardero ¿qué sentirá al ir viendo de frente una sociedad, una ciudad y al mirar atrás que sólo hayan escombros y muerte?

Supongo que a pesar de eso uno tiene que seguir viendo hacia el frente, pues cuando uno existe, sin importar la naturaleza del mismo, hay gente que depende de ti, gente que tienes y quieres proteger pase lo que pase. Nunca he dejado de tratar, nunca he dejado de sentir que la familia es mucho más que sólo sangre, mi familia se conforma de la inmediata... Y de mis dos hermanos, de mis dos confidentes y mi amada.

He tenido familia, querdido y traicionada por la misma, luego, yo repetí dichas conductas, una llevó a que se alejaran y la otra me llevó a conocer las palabras amistad y lealtad. Entonces dejé de traicionar, pero no lo hice solo.

Dejé tu vida hace ya un tiempo y lo hice gracias a mis hermanos de vida y no de sangre, a esos que me dio el tiempo y no la genética.

Tu vida de engaños y destrucción se terminó y yo ahora camino honesto y leal. Tengo que agradecer definitivamente a estos dos ya tan mencionados, mir hermanos, Andrés y Ricardo, les agradezco por no permitir que el silencio me separara, por sentarse a mi lado y mostrarme lo que andaba buscando.

Ahora, unidos, como parte de una familia es que nos movemos, nos ayudamos y confiamos. Los tres sabemos de lo que somos capaces, conocemos nuestros "esqueletos" en el armario y no nos aflijimos por ello.

Todos ellos me ayudaron a dejar tu vida, te miro en el espejo y me repudia eso que eras, pero ya no más, ahora soy esto y orgulloso de mí estoy.

Sólo me queda agradecerle "familia" por lo que me han ayudado, ahora los seis buscamos un sentido en la vida, todos amamos y seguimos caminando. Si acaso nuestros caminos nos separan, recuerden... quiénes fuimos y dónde estábamos.


Gracias "Sexagonal Mortal" los amo a todos de diferentes maneras.
Debu, Tex, mis hermanos y lo más cercano que he tenido a un padre.
Ana, Ceci... mis confidentes y Stef, mi amada...
Gracias a todos

jueves, 8 de julio de 2010

Tenshin


Sola... El cuarto es grande, lo suficiente para que una se sienta cómoda. Espero paciente a platicar con mi ángel. Si, un ángel me escucha todas las noches y yo a él. Me cuenta de las maravillas que hay en el cielo y yo le cuento de las cosas terrenales.

Él me dice cómo amaría estar en mi lugar y besar a mi padre en la mañana, a mi madre o a mis amigos, decirle a la gente a mi alrededor que las ama, que comería todos los frutos y todas las carnes. Amaría las caricias del viento sobre su rostro y el sentimiento del agua en sus manos al lavarse. Luego me cuenta del amor de Dios y la belleza del mismo, no importa cuántas veces lo repita... yo no le entiendo, quizá es porque soy humana. Me intenta explicar cada noche pero termina diciendo "No puedo mostrarte el verdadero amor aún...".

Una noche, a la luz de una luna llena y hermosa estaba yo asomada a la ventana esperando a ver si mi amigo celestial llegaba... Pero jamás apareció.

El día siguiente a esa noche fue terrible, mi padre no amaneció y tuvimos que ir a cremar su cuerpo. Todos de negro miraban el cofre que almacenaba sus restos y lloraban o sollozaban ante o sobre el mismo. Me salí de aquel lugar sin querer sufrir más y fue cuando sentí unas cálidas... y a la vez heladas manos sobre mis hombros.

"El amor de Dios es éste mi ángel..." Me dijo de manera amigable pero triste. Le pregunté que a qué se refería, que cómo podría ser esto amor... Y me respondió "Dios ofrece su reino a quiénes más ama... Pero sólo el que lo acepta lo entiende"

Furiosa por los acertijos de mi ángel me volteé y le exigí una explicación, grité y desahogué mis pesares en su ser, simplemente hermoso, de belleza inconcebible o indescriptible para el hombre pero una tristeza de la misma naturaleza en sus ojos.

Le grité que cómo se atrevía a desaparecer la noche en la que más necesité su presencia, que por qué aparecía hasta estos momentos de soledad y dolor... Y luego en mi enojo lo lastimé, preguntando si disfrutaba esto, si le gustaba vernos a lo humanos sufrir, algo que él nunca podría hacer, gracias al "maravilloso" amor de Dios. Me miró y le di la espalda, desde atrás sentí su mirada y lo siguiente que sentí fueron unos brazos a mi alrededor y una voz en mi mente diciendo "Yo sufro por no poder compartir mi amor".

Volteé y le vi de frente a los ojos, se acercó y me besó, primero con duda y sorpresa pensé en quitarme, pero un sentimiento de calor acogió mi cuerpo y sólo pude cerrar los ojos. Al momento de quitarse él se subió al balcón del velatorio y me dijo "Perdón de no estar anoche, fui a pedir mi renuncia para poder estar en la tierra contigo, a cambio me dieron la vida por una vida, no esperé que fuera la de tu padre, así que dejaré ahora esta vida que no me pertenece..."

Tomó un pasó al frente y desapareció de mi vista. Nunca más volví a ver a mi ángel y ese día entendí lo que era el amor...

viernes, 18 de junio de 2010

A tale of real love - Chamber




She was sweet and seventeen
first time from home
he was a stranger
to her and in the town
where they
first met
in a club in Paris
long time ago

This is how the fairy-tale begins
a tale of true love

She'd changed into an angel
shining wisdom and love
when they met again
she'd chosen him to be
her first man
the first time
in tenderness
and warmth

And then they felt real love
as it's meant to be
so deeply, so true
universal and free
without a thought
of distrust
together
they grew

This is how the fairy-tale goes on
a tale of true love

He never thought that this could change
she was a dream come true
he made her a woman
she'd healed his wounds
so their minds
and their hearts
and bodies
were one

But the gods have chosen
another destiny
and after several years
she knew, she had to go
and left him
cause angels
are free
like the wind

Since then, they're separated
still there's this love they had
even though they've taken
separate ways
they belong
together
forever
and always

This is a tale of
real love





sábado, 8 de mayo de 2010

Banqute en familia


La noche ya estaba sobre mí, tan sólo mis pensamientos me acompañaban sentado a un lado de la chimenea leyendo libros de ciencias olvidadas. "Quizá" pensé "mi situación es parecida a la de El Cuervo de Edgar Allan Poe.. quizá lo sea".

Con la vista un poco cansada decidí quitarme los lentes y cerrar mis magníficos volúmenes de inteligencia y conocimientos pérdidos y me dispuse a acompañar a mi amada a la cama... pero antes, un aperitivo.

Al llegar a la cocina vi una copa de vino usada, mi reserva abierta y vertida sobre un filete. "Bueno, no debe desperdiciarse" pensé, y cuando le di el primer bocado me sorprendió el maravilloso sazón que poseía. Un poco dura la carne, lástima.

Agregué unas verduras hervidas al platillo y lo terminé gustosamente. Lavé mis manos y noté una mancha de vino en mi camisa, cosa que no me puso en el mejor de mis humores. Atravesé la cocina, abrí la puerta a pasos flojos y arrastrados caminé por el vestíbulo hasta las escaleras de cedro rojo en el centro del cuarto. Al subir se divide la escalera en derecha e izquierda, los cuartos de estar, juegos y mis hijas de un lado y el mío y el cuarto de mi esposa al otro.

En la intersección de éstas decidí ir a despedirme de mis hijas, básicamente son mi razón de vida y como tales las cuido.

Caminando por el pasillo observé con detenimiento las pinturas de mis ancestros y particularmente me fijé en uno mostrando a mi bisabuelo con su traje de guerra.

La barba blanca prominente y su uniforme negro. Una bella cruz de hierro colgaba de su cuello y sus magníficas medallas se mostraban presumidas en su pecho. Su hombro izquierdo, mostrado al frente, presentaba su rango militar a través de estrellas y flechas.

Iba a continuar mi camino, pero una pequeña mancha en el marco llamó mi atención. El marco, de roble rojo y retoques negros en las puntas tenía unas pequeñas cabezas de león en la parte superior e inferior viendo hacia la derecha e izquierda respectivamente, al parecer, la cabeza inferior estaba entintada. Me acerqué y meticulosamente intenté rasparle la gota y mientras lo hacía descubrí que no sólo era el cuadro, si no que toda la pared escurría y era reciente.

Busqué la causa o prueba de que hubiera tinta en la escena... pro no se encontraba nada por ningún lado. Un poco extrañado me dispuse a entrar al cuarto de mis hijas y me proponía a preguntarles si sabían algo al respecto, pero al tomar la perilla me encontré con que escurría en rojo, un rojo oscuro, vivo... "!Marie y Lyla¡" pensé ya con angustia, le di la vuelta a la perilla y entré azotando la puerta contra la pared buscando a mis hijas con la mirada.

"¿Marie?..." susurré con temerosa voz a una sombra en cuclillas al fondo de la recámara que sostenía un bulto entre sus brazos.

Sin atreverme a hablar más me acerqué con cautela, di un paso, luego otro y otro... Acercándome cada vez más a mi objetivo pero a la vez me tardaba demasiado. Le tomé el hombro y le volteé hacia mí. Marie, tenía sus hermosos ojos pardos abiertos y reflejaban la luz de la luna, su fina barbilla blanca estaba manchada de rojo junto a sus inocentes y magníficos labios. El cabello, normalmente negro y lleno de vida estaba apagado ante un color opaco y maltratado, la misma mancha de la perilla y la pared, misma sustancia en sus labios; en lo más profundo de mí ya sabía qué era dicho líquido, pero me negaba rotundamente a aceptarlo.

Me miró fijamente y torciendo su sonrisa al igual que su cuello me dijo "¿Por qué papá?... ¿Por qué se mancha todo?" SIn saber a qué se refería la tomé de los brazos y ella dejó caer a... mi hermosa Lyla, o lo que quedaba de ella. Su linda mirada inocente se veía sin vida y llena de duda, un miedo inmenso que causaría al más valiente acobardarse y su cabello rojizo, como su padre, estaba como arrancado por manos y manchado en su sangre. Los pómulos estaban cortados y habían sido extraídos completamente en forma de medallones y su mandíbula estaba expuesta en una eterna sonrisa. Sus bellas y pequeñas manos, tersas y blancas, se encontraban ahora pintadas y rotas, los dedos completamente torcidos en formas completamente irregulares y sus uñas estaban rotas o incluso arrancadas. Tenía rasguños en todo el cuerpo y fue despojada de sus ropas...

"¡¿Qué hiciste Marie?!" Por dentro el horror me consumía. La rabia corría por mis venas y la sonrisa de Marie se reflejaba en mis ojos, cada segundo que pasaba me hacía perder más la cabeza, mi conciencia desaparecía y la desesperación llenaba mi mente hasta que tomó posesión de la misma. Tenía la idea de destruir lo que había terminado con la vida de mi bella princesa.

Me levanté y me dirigí hacia la puerta, cerré con llave y busqué debajo de la cama de Marie el bate que utilizaba para ahuyentar animales de la casa y lo apreté con ambas manos. Comencé a temblar de sobremanera y dudé... Dudé durante varios instantes sobre lo que estaba haciendo, "¿Mi bella hija, mi princesa sería capaz de esto?", me pregunté una y otra vez y tras uno segundos de pensarlo, Marie me interrumpió... "Papá, ¿creíste tú, que mi hermana fuese tan hermosa así? ¡Mira! no deja de sonreír".

Ese momento mi temblor desapareció y con todo mi pulmón grité, levanté el bate frente a ella y con todas mis fuerzas lo hundí en su nariz. Escuché los huesos quebrar y hacer contacto entre ellos, se hundían... ¡SE HUNDÍAN! Su despreciable sonrisa se borraba y un alarido de dolor se escapó de boca. "No puede terminar así..." La facilidad que fue la destrucción de su rostro me dio confianza y asco al mismo tiempo. El resto de ella no podía quedarse así, no sería justo ¿verdad? Sus manos destrozaron a mi Lyla, sus ojos la vieron morir y su corazón no se acongojó en lo más mínimo. Nuevamente comencé a golpearle, sus costillas, sus manos y nuevamente su cráneo, Vi como cada una de estas partes sucumbían a la destrucción hasta que hubo un completo y maravilloso silencio...

La bella luna se reflejaba en los ahora cuerpos sin vida de mis hijas. Incluso podrían haberse confundido por un par de hermosas muñecas de porcelana que en un terrible accidente, se habían caído de su estante. Mis pobres amores, una destruida por la enfermedad de su hermana y la otra eliminada por venganza.

"¿Qué dirá mi esposa al respecto?... Seguro no estará contenta y mucho menos entendería que..." Lo que vi en ese momento me atemorizó, el asco recorría mi piel y cada centímetro de mi persona. ¡Su maldita sonrisa seguía completa!¡Cada uno de esos dientes como perlas intactos!

¡Esto terminaría ya!

Salí del cuarto alistándome mentalmente, conseguiría unas pinzas y le arrancaría la sonrisa...

Con el bate firmemente empuñado recorrí el pasillo de cuadros y aunque yo sabía que mis ojos me engañaban, vi a Marie al pie de las escaleras, sonriendo, su cuerpo completamente roto y el cuello torcido de una forma grotesca, el cráneo abierto y las manos completamente rotas. Se paró frente a mí y cínicamente me dijo "Lyla no sonríe papá... ya no". Bajé corriendo las escaleras gritando y planté un golpe de lleno en el tope de su cabeza, más a la luz de un relámpago me encontré golpeando al busto de Atenea que tenía en el recibidor del vestíbulo. Sorprendido, decidí correr hacía la cocina para encontrarme a la bastarda aquella bebiendo del vino de mi mesa. Ignorándole seguí mi camino hacía el cobertizo y la caja de herramientas.

Al llegar estaba todo vacío y no habían señales de ella. Abrí la caja y busqué una llave de "perico" entre martillos, clavos y desarmadores. Al encontrarla observé sus bellos "dientes" y me figuré a mí mismo arrancando los frontales, maxilares, caninos y molares de la boca de mi hija... Sería tan grato.

Mi sueño se vio interrumpida por una voz a mi espalda, una voz burlona que yo quería destruir y al mismo tiempo que su voz pronunciaba mi nombre volteé con el bate en manos y con toda mi fuerza le saqué la mandíbula inferior de golpe y se enterró en la pared.

"¡Por fin! tu endemoniada sonrisa murió, ¡MALDITA! ¿Creíste que podrías acobardarme y gana... eh?"

Sus vestiduras eran diferentes. La tomé del hombro y vi como agonizaba al desangrarse mi esposa... Le había volado la mandíbula y cada uno de los dientes y nervios superiores, la traquea expuesta al aire y su mirada de duda fijada sobre mí. El horror y la culpa llenaron mi alma y cuerpo y mi habla se detuvo completamente. Tan sólo pude abrazarla y mientras ella apretaba mis brazos esperé lentamente a que muriera desangrada.

Ya muerta me levanté y con tantas lágrimas en los ojos que ni podía ver recordé quién... no, no "quién", sino "qué" había causado todos esto. Levanté la cabeza enrabiado con las pinzas en mi mano izquierda y grité; grité con toda mi alma y fuerzas al mismo tiempo que corrí hacia la cocina, el vestíbulo el pasillo de retratos y el cuarto de mis hijas. Esa estúpida sonrisa seguía allí. Tomé mis pinzas, le prensé uno de los dientes frontales con fuerza y jalé mientras le sostenía el cráneo expuesto de la frente.

1... 2... 3... así hasta los molares, je je je.

Por fin, al terminar las paz entró y sentí descanso. Salí del cuarto y caminé hacia el baño. Al entrar, miré el reflejo del espejo y al hacerlo sonreí... "Tienes la sonrisa de tu padre Marie... Debemos cuidarla".

Al salir del baño la policía estaba en la casa, seguro por los gritos los vecinos llamaron para que vieran que todo estuviera bien; mi ropa estaba ensangrentada, así como mis manos y boca, unos dientes en la mano.

Según los reportes policiacos y oficiales, bebí y comí un delicioso banquete de Lyla, le volé los sesos y huesos a Marie, le arranqué la mandíbula a mi esposa, le saqué los dientes a Marie y a mí mismo, después, me los puse... Pero, todos sabemos lo que pasó en verdad... ¿no?




sábado, 3 de abril de 2010

Asesino




Quizá algún día me entienda a mí mismo, quizá nunca lo haga, lo que si sé es que en estos momentos, tras leer un libro de cuyos autores no estoy enterado... se me ha ocurrido la magnífica idea de cometer un asesinato... Si, un asesinato, lo registro en estos momentos porque ningún reporte policiaco podría siquiera acercarse a la belleza y pureza de mi ideal nocturno o de conseguir uno de los sentimientos plasmados en dicha obra...

La... víctima, creo que es el modo más correcto de llamarle, debe se pequeña, de color y vigorosa, una magnificencia palpitante de vida y juventud. La situación no es sencilla, asesinar alguien por el estilo o con dichas descripciones no es fácil... quizá le encuentre en cualquier lugar del planeta, sencillo de ver, pero matarle no será nada fácil. La parte divertida, además del asesinato, es el conocer a la víctima, sus emociones y movimientos, sus gustos y desagrados... pero lo más hermoso es pertenecer a dichos gustos y no sólo eso, sino volverse incluso su gusto y después su amigo pero más adelante... la exquisitez de volverse su amado.

¡Oh dulce sentimiento de pasión y orgullo! ¡Magnífico placer de poseer sus sentimientos y ser el dueño de los mismos! ¿Qué más puedo pedir?... NADA.

La pureza de todo esto está en el sentimiento del asesino ¿eh? Quizá no me entienda mucho en este momento, déjeme explicarle. El tomar una vida no es cosa de niños o de gente enojada, al revés, tiene que ser un adulto y tiene que estar muy contento... Seguramente se está riendo, no lo culpo, la situación se presta para ello. La cosa, querido lector, está en que uno debe disfrutar todo lo que hace, como dice el dicho "el que es gallo, donde sea canta" y eso es muy cierto... siempre y cuando se disfrute "cantar"... No cualquiera puede llegar y asesinar, ¡eso no se hace!, es de muy mal gusto y mucha falta de respeto a los que lo disfrutamos; perdone, estoy mezclando sentimientos propios y eso es un grave error.

Regresando a mi asesinato, el ser que he elegido es de mi total agrado, de hecho, convivo con él todos los días sin falta y de hecho, por así decirlo, me mantiene vivo. Algunos se preguntarán ahora "¿entonces... por qué matarlo?" es muy simple, a pesar de que me mantiene vivo, me hace sufrir, me daña, cada vez que me acerco a alguien se pone celoso, me lastima y todavía me pide que me calme... El día en el que le dije que amaba a una señorita la criticó hasta morir, aún en estos momentos me dice que no vale la pena sufrir por ella y que debería destruirla. "Lo haz hecho antes, ya haz lastimado a mucha gente ya haz traicionado a tantos antes de ella... hazlo otra vez" me dice todo el tiempo y yo me rehuso a aceptar dichas palabras... de hecho, me están cansando ya y planeo ponerles fin.

La manera en la que voy a hacerlo es interesante, ¿por qué?, porque tengo que abrirme el torso... Si lector, abrir mi pecho. Aquel que planeo asesinar no es nadie más que mi corazón, mi palpitante amigo que no hace más que dañar.

Al tomar mi corazón, mezquino desgraciado, no puedo hacerle saber el por qué de mis acciones, parecería que me encuentro confesándome por remordimientos, pero si lo miro fijamente... hay una gota corriendo por uno de sus lados... ¿Lágrimas?

¿Es ahora vil porquería viviente que decides llorar? ¿Es cuando te van a destruir momento para arrepentirte? ¡No lo creo! Maldito engendro, todas esas veces que te pedí ayuda, todos esos momentos en los que te pedí amar y te rogué me dejaras ser quien soy, ¿crees que no importan? ¿Que seguiré mi vida como si nada ya que te tengo en mi poder?... No lo creo.

Al levantar el brazo y prepararme para aplastarle escucho una voz detrás mío y una mano tersa que toma mi brazo para después léntamente bajarla a la altura de su bella cara. Pregunto de quién se trata y de cómo se atreve a interrumpirme; ella sonríe, toma mi corazón y lo vuelve a introducir en mi pecho como ignorándome.

Ofendido me preparo para hablar pero con sus labios ofuzca mi intento y un tanto sorprendido mi razón no dicta acciones o posibles respuestas, sólo me quedo quieto, sin hacer un sólo movimiento como si estuviese congelado. Al retirarse ella, mi cuerpo busca una pregunta o alguna palabra para describir mis pensamientos pero nada sale. Por fin pienso algo pero antes de poder proyectarlo siento un movimiento extraño, un sentimiento nunca antes conocido por éste pobre cuerpo.

Siento un calor interno que me va consumiendo por dentro de mi alma, se siente bien, pero tengo miedo. Las reacciones en cadena que éste causa son inesperadas e insólitas, sin embargo agradables.

Después de un momento me doy cuenta que siento dolor, cada paso que ella da lejos de mí se convierte en una tortura, cada centímetro que se mueve lejos de mí me causa preocupación y empiezo a extrañarle, mi corazón se mueve y me grita desesperadamente que no la deje ir, pero yo no respondo y desaparece de mi vida.

"¿Fue por esto que querías asesinarme? ¿Porque querías que te dejara sentir y cuando lo hago lo desperdicies?.... Quizá después de todo si seas un asesino...